Stereophonics, Apolo

Stereophonics

Stereophonics: Más que clásicos

Texto: Paula Pérez
Foto: Víctor Parreño

Mientras los menores de 25 estaban en Razzmatazz viendo a Pimp Flaco y Kinder Malo, los mayores de 35 estaban en la Sala Apolo de Barcelona. Todos apelotonados en el concierto de Stereophonics. Dos sold outs seguidos, y en Madrid igual, poca broma.

– Si hombre, que nos conocimos en el primaverason – vociferó un hombre de mediana edad con mucho pelo en las cejas y muy poco pelo en la cabeza mientras abría los brazos de par en par.

– Ostia si colega perdona. A tope con esterofonix eeeeeeh – le contestó. Y una birra se cayó en el bar cutre de siempre al lado de Apolo. Y se intentaron recoger torpemente los trocitos de cristal. Fracaso total.

“Nostalgia is killing us”, cantaba la estadounidense Doe Paoro. La nostalgia les ha traído aquí y por la nostalgia cantarán esta noche. Y se sintieron rockeros, y se sintieron jóvenes, con la misma intensidad como cuando te ves a ti misma comiendo sushi en esas ridículas bandejitas y bebiendo una aún más grotesca Cola light, y resulta que hace juego con esas Nike que le robaste a tu hermana adolescente porque con tu sueldo de becaria no puedes permitirte ni unas putas bambas y también con esa sudadera granate donde se puede leer trouble maker en unas rechamantes letras rosas bordadas que acaricias continuamente para sentirte a gusto con tu mierda de vida… y entonces piensas que actúas como una porca capitalista aunque sigues siendo paupérrima, incluso más que cuando te fuiste hace tres años de tu pueblo a triunfar en la gran ciudad. Pues con esa intensidad vital saltaron esta panda de maduritos joder, la misma.

Los galeses no llevaban ni medio tema encima del escenario cuando una avalancha de seguratas saltó a la pista y arrasaron porque ya no tienen miedo a gritar. Todos miramos atentos al salseo, sobre todo yo. Poco después sacaron a un gordo a empujones que se llevó consigo la barra de seguridad que separa a la pipol corriente del técnico de la derecha del escenario. Y el tío seguía saltando y cantando en plan the show must go on como si no estuvieran empujando siete gorilas por él. Solo por ese momento de fantasía ya mereció la pena levantarme de cama hoy.

25 desde que empezaron su trayectoria, 20 de su primer y exitoso álbum y 10 años de su último concierto en Barcelona. Mil experiencias después, Stereophonics no quiere quedarse en la categoría de clásico que ya no tiene nada que aportar. Así es que sacaron nuevo disco en 2017 bajo su sello de siempre, Stylus Records: Scream above the sounds, con temáticas actuales como el atentado de París en Caught by the wind. En el concierto interpretaron temas del nuevo lanzamiento, pero también muchísimos hits de los 90 y 2000 hasta superar la veintena de canciones. Los fans aplaudían las cachas de alegría. Estaban animadísimos y quizá por brecha generacional al principio no conseguía entender por qué (yo me aburría como una ostra ok). Después lo entendí: A Stereophonics no les hace falta ser divertidos ni entretenidos, no necesitan de artificios, no es su intención ofrecer ningún tipo de show, solo quiere conectarse a través de la música con sus fans y que el público se conecte entre sí mediante sus canciones. Y lo consiguieron.

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