The Bad Plus, Conservatori Liceu

The Bad Plus

The Bad Plus: Final de una época

Texto: Martí Farré
Foto: Oliver Adell

The Bad Plus, la banda que en su día revolucionó el concepto del piano trío, es también un grupo que ha actuado infinidad de veces en Barcelona en los últimos tres lustros. Ethan Iverson y Reid Anderson mantienen, además, una larga relación con la ciudad condal. Es un vínculo que se remonta a mediados de los 90, a la época en que Chris Cheek, Seamus Blake, Bill McHenry e, incluso, Brad Mehldau y Kurt Rosenwinkel recalaban en la todavía pintoresca capital catalana para reencontrarse con compañeros de viaje como Jorge Rossy. Eran tiempos en los que el aficionado podía escuchar a las entonces jóvenes promesas del otro lado del Atlántico en clubes como el Jamboree o el Pipa de la plaza Real; en que una discográfica de Barcelona, Fresh Sound, publicaba los primeros trabajos de Brad Mehldau, The Bad Plus, Robert Glasper…

Pero ya han pasado veinte años de aquella época. The Bad Plus son hoy un grupo que agrada a públicos muy alejados, a priori, del universo del jazz, ¿por la particular fórmula que les llevó a ‘estandarizar’ éxitos de Nirvana, Blondie, Aphex Twin o Pink Floyd?, ¿por su estética más parecida a la de un grupo de indie que a la de un trío-de-jazz-de-toda-la-vida?, ¿por la etiqueta que se pusieron de ‘power trio’?, ¿por ser una de las pocas formaciones de jazz que ha conseguido hacerse un hueco en festivales de pop-rock, una rareza que no lo es cuando se trata de meter con calzador a bandas de pop-rock en certámenes de jazz? Tal vez, pero sería muy injusto reducir el legado del grupo de Minneapolis a la categoría de extravagancia anecdótica. The Bad Plus es un grupo de jazz, lo quieran o no los puristas de turno. Iverson, Anderson y King son creadores de temas, de formas; recreadores, no solo de éxitos de pop en versión jazz, sino también de obras del repertorio ‘clásico’ —nada más y nada menos que de La consagración de la primavera, de Stravinsky, interpretación que jamás hemos podido escuchar en la ciudad de los prodigios.

El que esperaba oír una revisión de los grandes hits pop de TBP se equivocó de día. Se llenó el Auditori del Conservatori del Liceu para presenciar el último concierto en Barcelona de Ethan Iverson como miembro de TBP, una de las grandes noticias de 2017 en el ámbito del jazz, y el trío ofreció un recital de composiciones propias en su versión más, digamos, genuina, con piezas de diferentes momentos de su fecunda carrera, pero la mayor parte de autoría propia. Temas teñidos por la particular fórmula que los convirtió en célebres: melodías claras, bonitas, en apariencia sencillas, aunque vestidas, e incluso interpretadas, desde el particular tratamiento de la fragmentación, la deformación, la ruptura, la contundencia, la finezza, la austeridad y el lirismo; y también por la interacción entre los miembros de la banda: del peso y la precisión del pianista Iverson a la aparente rudeza del baterista Dave King, pasando por el papel central del contrabajo cantarín de Anderson. Música que fluye en el contraste entre la emoción y la digresión.

Antes de iniciar la gira, The Bad Plus anunció el nombre del sustituto de Ethan Iverson: Orrin Evans, un magnífico pianista enraizado, a priori, en la tradición más clásica del piano jazz. El concierto del 28 de noviembre de 2017 en el 49 Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona tenía entonces sabor a despedida, a final de una época.

The Bad Plus, Conservatori Liceu

The Bad Plus

The Bad Plus, Conservatori Liceu

Dave King, The Bad Plus

The Bad Plus, Conservatori Liceu

Ethan Iverson, The Bad Plus

The Bad Plus, Conservatori Liceu

Reid Anderson, The Bad Plus

The Bad Plus, Conservatori Liceu

Ethan Iverson, The Bad Plus

The Bad Plus, Conservatori Liceu

The Bad Plus, Conservatori Liceu