St Vincent – Masseduction DESTACADA

Discos octubre

Reseñas de discos nuevos editados en octubre

Octubre es más que Halloween y Stranger Things, aunque a veces el despertador de más pánico que cualquier fantasma. Tanto si eres más de quitarte la bufanda al llegar a la disco como si eres de los que nunca se despegan de la manta del sofá, esta lista de novedades discográficas es para ti. Música de club, música tranquila, música conocida, música por conocer. Cada disco, un estilo. Cada redactor, una manera de ver el mundo. Ponte cómodo y disfruta de nuestra diversidad.

Te recordamos que también puedes ver las novedades de septiembreagosto-juliojuniomayoabrilmarzo y febrero.

Núria Graham - Does it ring a bell_

NÚRIA GRAHAM – Does it ring a bell? (El Segell, 2017)

Veu madura en cos tendre

16 anys tenia Núria Graham quan va editar el primer disc, i 21 ara que publica Does it ring a bell? (El Segell, 2017). Els anys passen i ella segueix sent jove, tot i que si ens tapéssim els ulls no endevinaríem l’edat que amaga darrere. Això és degut al fet que la veu de Graham és solemne i profunda, i no sembla de postadolescent. Tot i això, encara li falta quelcom que fa que la música ens quedi un pèl lluny, que no arribi a emocionar-nos del tot. Potser és l’idioma, potser l’assossec que tan agrada a alguns. L’atmosfera que crea ja és bona, i el so de la veu i de la guitarra també, per tant és probable que el problema principal se solucioni quan arribi el dia en què la seva veu s’alineï amb la seva edat. És a dir, quan aconsegueixi que la seva música sigui madura en tots els sentits -per exemple, en les lletres o en l’afectació-. Fins aleshores, la campana sonarà afinada i agradarà al fan, però no arribarà a tot el poble.

Per Clàudia Rius.

St Vincent - Masseduction

ST. VINCENT – Masseduction (Loma Vista, 2017)

El esplendor de una artista en pleno florecimiento

St. Vincent, que así se hace llamar Annie Erin Clark, es una creadora de una originalidad aplastante. La multiinstrumentalista norteamericana, que alcanzó el definitivo éxito comercial con su álbum homónimo hace dos años, vuelve a la actividad con Masseduction (Loma Vista, 2017), un trabajo que la corona como una de las grandes renovadoras del pop en la última década. Masseduction es un disco limpio, pulcro, detallista y exhaustivamente melódico. Despojado de esa altanería que definía a su predecesor, el nuevo trabajo de St. Vincent es, al mismo tiempo, atrevido y sofisticado, una obra de redondez rotunda tanto en el apartado de la producción como en su concepción creativa. Se trata del reflejo de una artista pletórica, en constante florecimiento. Las seis canciones que abren el álbum, escuchadas de forma consecutiva, producen en el oyente una sensación pacífica de totalidad.

Por Adrián Viéitez.

The Unfinished sympathy - It's a crush

THE UNFINISHED SYMPATHY – It’s a crush! (BCore, 2017)

Déjà vu adolescente

Na, nanananá, naná. Suena Goodbye/Hello. De pronto me veo con mis quince, mi flequillo recto y en la cama de mi novio que usábamos como sofá los domingos. Back to my teens con unas pistas que me recuerdan a Blink 182 antes del parón de mediados de la década pasada. ¿Qué os ha pasado The Unfinished Sympathy? It’s a crush! (BCore Disc, 2017), su recién estrenado álbum, no es para nada un flechazo. Todo lo contrario. Ritmos gastados por el paso del tiempo, letras vacías y un repertorio que parece ser una única canción interminable. Sus anteriores trabajos apuntaban maneras con un rock alternativo fresco, más esta vez me temo que no le han echado sal al plato. Quizás ustedes disfruten de este flashback, pero yo prefiero dejarlo en mi adolescencia, como a mi ex.

Por Sara P. Seijo.

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LIAM GALLAGHER – As you were (Warner, 2017)

Mala hierba nunca muere

Empezaré con una propuesta. Como dicen en Chinatown, “forget about beginning”. Olvida a los Beady Eye y su The roller, sus extravagantes cortes de pelo, la psicodelia de las letras y videoclips. Olvida las fiestas donde el mundo empezaba y acababa en Wonderwall, de Oasis. Deja la mente en blanco para escuchar As you were (Warner, 2017), el nuevo álbum de Liam Gallagher en solitario. Canciones como Universal gleam o Bold evocan a ese sonido tan Cigarettes & Alcohol. Pero también hay hueco para la melancolía, como la que desprende When I’m in need. Y estelas de un pasado que evolucionan a Come back to me o a un potente Greedy soul. Ahora olvídate, si puedes, que al debut de su primer disco en solitario, le acompaña una gira con parada en Barcelona en Razzmatazz el 24 de febrero.

Por María del Río.

La Bien Querida - Fuego

LA BIEN QUERIDA – Fuego (Elefant Records, 2017)

El caos ordenado

Fuego. Agua. El vaso medio lleno. El nuevo disco de Ana Fernández – La Bien Querida – viene cargado de optimismo. Después del magnífico y oscuro tríptico Premeditación, nocturnidad y alevosía (Elephant Records, 2015), Fuego (Elefant Records, 2017) llega con energía y llamas latinas. Con 7 días juntos acompañada de Joan Miquel Oliver (ex Antònia Font) se da a la cumbia del desamor pero los ritmos hacen que el nivel del agua suba. Sin perder el aire aflamencado que la ronda desde sus inicios, en Recompensarte se acompaña de Muchachito a las palmas y de Jota (Los Planetas) a la voz (¡y se le entiende!). Tampoco renuncia a su versión más disco-electrónica (Si me quieres a mi o El lado bueno) ni a los arreglos orquestales (Dinamita) ni a un toque new wave en La pieza que me falta con La Estrella de David. A La Bien Querida le gusta explorar los géneros y las emociones. Como los sombreros, muñecos, cucharas o instrumentos que aparecen en la portada, los ordena todos para conseguir un disco heterogéneo pero armonioso. Los objetos, sobre un fondo azul. Las canciones, con su sello personal.

Por Pepa Fontal.

Beck - Colors

BECK – Colors (Capitol / Virgin, 2017)

El disparatado rey de lo ecléctico

Beck es un artista que no deja indiferente a nadie. Desde su debut en 1993, con el álbum Golden feelings entre manos, el músico californiano ha experimentado con casi todo. Se dio a conocer como un compositor centrado en esa variación entre el pop y el country, con foco en esa corriente subversiva del antifolk. Brilló en ese campo con Sea changes y, especialmente, Odelay. Pero su hambre de novedad le hizo fracasar con Midnite vultures, un álbum semielectrónico y plagado de sintetizadores. Ya queda poco del artista que apostó, a mediados de los 90, por la baja fidelidad como método de grabación para mantener la pureza de los sonidos. En Colors (Capitol / Virgin EMI, 2017), Beck se reivindica como un músico ya mucho más inmerso en la música electrónica. Su trabajo, como no podía ser de otro modo, carece del arrollador carácter de los álbumes que lo encumbraron como uno de los enclaves musicales de final de siglo. Sin embargo, cortes como Dreams o I’m so free son perfectamente rescatables, además de fundamentales para entender su evolución a lo largo de los años.

Por Adrián Viéitez.

Weezer - Pacific daydream

WEEZER – Pacific daydream (Atlantic Records, 2017)

¿Tienes algo de picar?

Yo soy de las que recuerdan a Weezer como un grupo divertido que publicaba la MTV cuando era un canal de música. Island in the sun, Buddy Holly y Beverly Hills son lo que me viene a la cabeza. Sí sí, los grupos están compuestos por personas que crecen, cambian, aprenden, etcétera, pero todos tenemos un sonido específico que nos recuerda a un grupo u a otro. Si eres de los míos, puede que Pacific daydream (Atlantic Records, 2017) rompa tus expectativas. En el álbum se han mezclado influencias de música sesentera californiana con una producción tocando el estilo plástico del pop, y el resultado es algo raro. Se salvan algunas canciones como Happy hour o QB blitz, pero en general, el resto suena a temas de radio de marca blanca. No tiene nada de malo, esa producción popera es impecable y la música no es aburrida, pero a mi me ha dejado con hambre.

Por Nadia Dubikin.

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XARIM ARESTÉ – Polinèsies (Bankrobber, 2017)

Les mil illes de Xarim Aresté

El virtuosisme no sempre és fàcil de gestionar pels artistes i de vegades acaba anant en detriment de la creació. Aquest però, no és el cas de Xarim Aresté. La genialitat del músic de Flix es troba en saber escollir la sonoritat i la notes exactes per a cada cançó, si cal, fent-ho de la manera més senzilla possible. A Polinèsies (Bankrobber, 2017), hi trobem temes amb atmosferes i ambients molt variats, des d’una optimista i col·lectiva Anem tirant, fins a una calmada Descalç o el single del disc, Indomables, en que Xarim Aresté reivindica l’ofici dels músics i artistes, tantes vegades denigrat per la nostra societat. Tot i aquesta riquesa musical, els seguidors més puristes de l’ex cantant i guitarrista de Very Pomelo poden estar tranquils, ja que el blues continua present en les profunditats de la gran majoria de les cançons del disc.

Per Nil Boladeras.

Robert Plant - Carry Fire

ROBERT PLANT – Carry fire (Nonesuch / Warner, 2017)

La música en su madurez

Hay artistas que envejecen mal y así lo hace su música también. Sin embargo, no es el caso de Robert Plant, quien ha presentado este mes su 11º trabajo, Carry fire (Nonesuch / Warner, 2017). Han pasado muchos pero que muchos años desde que su carrera como músico comenzó, pero parece que tanto él como su música han madurado y crecido juntos. La calidad musical que nos presenta el inglés en este trabajo es digna de un hombre con un bagaje artístico y cultural tan grande como el suyo. También he de decir que son once temas en los que predominan la lentitud y los medios tiempos, por lo que, si te esperas un álbum de puro rock, no lo encontrarás aquí. De entre todas las composiciones, me gustaría destacar la que da nombre al disco, Carry fire, por esos sonidos arabescos que nos transportan a algún país lejano y exótico.

Por Ana López.

The Darkness - Pinewood smile

THE DARKNESS – Pinewood smile (Cooking Vinyl, 2017)

Guitarras sexys. Temas sexys

Tras lo que parecen dos siglos sin sacar LP, aunque realmente se trate tan solo de dos años, The Darkness, el gran grupo glam rock británico, vuelve a golpearnos con su nuevo trabajo: Pinewood smile (Cooking Vinyl, 2017). Un disco que no puede reproducirse sin generar polémica, ya que, aunque a nivel sonoro esté clarísimamente situado dentro de la zona de confort de los hermanos Hawkins, logra que lo escuchemos de principio a fin sin rechistar. Incluso es capaz de renovar la sensación de enamoramiento en la que nos sumergió Justin Hawkins, cuando lo escuchamos por primera vez en I believe in a thing called love, hit de su primer trabajo Permission to land (Atlantic, 2003). Así que te recomiendo que subas por la escalera sonora de Southern trains, te dejes despeinar por las guitarras de Japanese prisioner of love, disfrutes de los aires de Buccaneers of Hispaniola o te entierres en la magia efervescente de Why don’t the beautiful cry? O sencillamente, que lo escuches y encuentres tu propio camino para perderte en él. Sea como sea, disfrútalo.

Por Carlota Purple.

The Selecter - Daylight

THE SELECTER – Daylight (DMF Records, 2017)

A la segona va la vençuda per The Selecter

La segona vegada és la bona per The Selecter. El segon àlbum després de la tornada dels mítics vocalistes Pauline Black i Arthur Hendrickson de la banda britànica, Daylight (DMF Records, 2017), fa diana amb una mescla d’ska i reggae d’arrel amb to afrocaribeny . Deu cançons molt diferents a To much pressure, el hit més demanat als concerts dels ‘brits’, enèrgiques i amb una Black que embolcalla les melodies amb soul, delicadesa i força i Hendrickson, que, amb una veu més de cassalla, li fa de contrapart. Daylight destil·la consciència sociopolítica i qualitat musical a parts iguals. Fent-se seva la frase d’Emma Goldman “si no es pot ballar no és la meva revolució”, les lletres del conjunt denuncien el consumisme, la hipocresia de la classe política i el passotisme incentivat per les xarxes socials de la mà de ritmes vius, ballables i enganxosos.

Per Aina Martí.

Courtney Barnett y Kurt Vile - Lotta sea lice

COURTNEY BARNETT Y KURT VILE – Lotta sea lice (Matador, 2017)

El dúo dinámico versión stoner

Si algo define este disco es, sin duda, el amor. En primer lugar, el amor por la música y, en segundo, el amor por los músicos. Es casi palpable la admiración que se tienen Courtney Barnett y Kurt Vile en esta colaboración. Y como no, dónde hay amor hay melancolía, la que genera el sonido de Lotta sea lice (Matador, 2017). Un disco con nueve temas de rock alternativo, que suenan a oldies e incluyen instrumentales que recuerdan al stoner. Todo con ecos de apatía; de disfrutar lo que se está haciendo, sin ni siquiera intentarlo.

Per Miguel Souto.

Avishai Cohen - 1970

AVISHAI COHEN – 1970 (Sony, 2017)

Ceci n’est pas du jazz

«Muchas personas me han preguntado: “¿cuándo llegará tu álbum vocal?” Bueno, pues ha llegado», dice el instrumentalista y compositor israelí. Famoso por haberse codeado con los peces gordos del jazz – trabajó y publicó su primer álbum junto a Chick Corea, y ha colaborado con Bobby McFerrin, Herbie Hancock y Nenna Freelon entre otros – Cohen publica ahora un proyecto pop encarado a un público más genérico, pero que sigue manteniendo la esencia de su estilo personal. La fusión de géneros es una constante del disco. En él se van ensamblando versiones de canciones tradicionales de Oriente Medio – como la yemení Se’i yona –, clásicos de la música afroamericana como Motherless child e incluso una versión del For no one de The Beatles. Cohen revisita de forma exquisita un conjunto de temas que podrían parecer inconexos pero que tras su revisión encajan a la perfección. Se suman a ellas sus propias composiciones, cuyas letras abordan temas como el compañerismo o el amor. Song of hope, por ejemplo, es un auténtico canto a la esperanza y a la unión para luchar contra los problemas del planeta. Emptiness, en cambio, es una canción de amor (o de desamor) en la que el chelo y el piano parecen fusionarse en un mismo instrumento y bailar sobre la base de la canción. El resultado final: 1970 (Sony, 2017) hará sonar a Avishai Cohen en las casas de aquellos que aún no lo escuchaban.

Por Marina Montaner.

Carla Bruni - French touch

CARLA BRUNI – French touch (Verve Records, 2017)

Delicias

Como un pañuelo de seda, la voz de Carla Bruni, la ex primera dama francesa, se desliza entre acordes y los buenos arrangements de David Fosters de las versiones que protagonizan su último disco French touch (Verve Records, 2017). La delicadeza es, quizás, la virtud más grande de este álbum que convierte clásicos de todos los géneros, como el reggae punk de The Clash en Jimmy jazz, como el pop de Abba en The winner takes it all o incluso el hard rock de AC/DC, en piezas de cristal, finas y frágiles. El buen gusto toma el trabajo y sienta como un guante a cualquier oído, haciendo las delicias de cualquier amante de la música en una especie de paseo, suave y sereno. Un elegante Moon river pone el cierre a uno de los discos de versiones más impecables con el que una podía dar.

Por Blanca Olivella.

Júlia - Proxima B

JÚLIA – Pròxima B (Hidden / Malatesta, 2017)

Expansión sin límites

Que el universo se expande ya se sabe. Y que ocurre lo mismo con el electro-pop ensoñador de Júlia, también. Prueba de ello es que hace poco un grupo de astrónomos hallaron un exoplaneta rojo a cuatro años luz del Sistema Solar, bautizado como Pròxima B, que parece albergar las condiciones necesarias para que se geste la vida. El mismo nombre recibe el segundo disco de Júlia. En línea con el sorprendente pop de Nuvolàstic (Malatesta Records, 2015), su primer trabajo, las alcoyanas se han consolidado en fórmula de dúo en su segundo álbum. Ocho temas aparentemente inconexos que orbitan entre lo juguetón y sintético de Cap parat, lo luminoso y bailable con Índica y diumenges; compensado con la serenidad de No t’ho mereixes o Pròxima B, canción homónima al título del álbum, situada estratégicamente en el centro del LP. Sutil, delicado y elegante, sin ornamentación innecesaria, el universo onírico que proponen Estela Tormo y Lidia Vila en Pròxima B (Hidden / Malatesta, 2017) apunta a ser una las mejores propuestas melódicas del año.

Por Inés Calero.

Lindstrom - It's allright between us and as it is

LINDSTRØMIt’s alright between us as it is (Smalltown Supersound, 2017)

Los setenta en Marte

La primera vez que escuchas It’s alright between us as it is (Smalltown Supersound, 2017), lo nuevo de Hans-Peter Lindstrømn, confunde. Sobre todo si no estás al corriente de este subgénero electrónico, el space-disco, en el que el productor noruego es referente. Las melodías del álbum conseguidas con un sintetizador analógico, ese jazz disimulado, el tímido piano en alguna que otra canción como Under trees y otros ritmos, hacen del disco una ‘fresa salvaje’ a la que hace referencia el nombre. Odiseas electrónicas que te adentran de lleno en la música disco de los 70. Pistas de más de cinco y seis minutos, colaboraciones vocales de Grace Hall, Frida Sundemo y Jenny Hval. Además, el propio trabajo es una mezcla de sensaciones y contradicciones entre lo emocional y lo más puro eléctrico, un ‘uncategorized’ en toda regla. A pesar de confundir, te engancha en ese viaje espacial, en esa luz de Shinin frente lo siniestro en la voz de Hval. Un bucle de emociones recogidas en 9 temas, 9 viajes al espacio dance.

Por María del Río.

Blade Runner 2049 (Original Motion Picture Soundtrack)

HANS ZIMMER Y BENJAMIN WALLFISCH – Blade Runner 2049 BSO (Denis Villeneuve, 2017)

A la sombra de Vangelis

El reto era muy difícil: por un lado, poner música a la continuación de una obra maestra como lo es Blade Runner (Ridley Scott, 1982); por otro, hacer una banda sonora a la altura de la que hizo Vangelis hace ya treinta y cinco años.

Respeto. Si hay una palabra que pueda definir la BSO de Blade Runner 2049 es esta. El gran compositor Hans Zimmer (Gladiator, Origen, Interstellar, Dunkerque) junto con el pianista Benjamin Wallfisch (Figuras ocultas, It, Annabelle: Creation) toman el relevo a Vangelis en esta secuela dirigida por Denis Villeneuve (La llegada). Pero antes el director prescindió de su compositor habitual, Jóhann Jóhannsson (La teoría del todo): “Es un gran artista pero la película necesitaba algo diferente y yo necesitaba algo más cercano a Vangelis”, explicaba Villeneuve. Comparar esta BSO con la del compositor griego es inevitable, sobre todo cuando aparece versionada la impecable Tears in rain. Muchos de los fans de la primera película esperaban oír alguna joya más de Vangelis, pero las composiciones originales de esta segunda no han defraudado. La música de Zimmer y Wallfisch es perfecta para recrear esa distopía futurista que ideó Ridley Scott: sonidos electrónicos con una profundidad sobrenatural. Incluso hay momentos en los que logran que el ambiente se torne desagradable. Precisamente lo que busca Villeneuve, como también busca –y lo consigue- romper la continuidad de la banda sonora con la incorporación de temas clásicos como Suspicious minds de Elvis Presley o Summer wind de Frank Sinatra.

¿Desafío superado? En mi opinión, más que eso. Eso sí, con las espectaculares imágenes de la película la música mejora.

Por Celia Sales Valdés.

Kiasmos - Blurred

KIASMOS – Blurred (Erased Tapes, 2017)

Luz otoñal

Mientras escuchas lo nuevo de Kiasmos, Blurred (Erased Tapes, 2017), se genera un chorro de luz a tu alrededor. Un aura sobria que oscila con los cuatro temas principales y los dos remixes producidos por el dúo ganador de un Bafta. Desde Reykjavik, Olafur Arnalds y Janus Rasmussen nos traen de nuevo su amor por lo experimental. Loops para despertar la consciencia, idiófonos que mueven hasta las partículas del aire, sintetizadores que nos acercan a los instrumentos clásicos. Nos encontramos con el minimalismo hasta en la ilustración de portada, creada por Torsten Posselt.

Por Irene Picallo.

C.Tangana - Idolo

TANGANA – Ídolo (Sony Music, 2017)

Un ídolo en modo repeat

El egotrip es la extensión de un rapero y así lo supura lo último de C. Tangana en Ídolo (Sony Music, 2017). Triste pero cierto es también que el casi único sencillo vitoreado en las últimas semanas ha sido Mala mujer, teniendo cero eco las otras canciones. Eso sí, en todas ellas la voz de Antón Álvarez se me parece irremediablemente a la de Coque de LQSA. Un susurro autotuneado gangoso, bajo, saturado. Un LP equiparable a un audio de 40 minutos en WhatsApp de tu mejor amiga, hablando sólo de su movida. Si bien es cierto que el madrileño ha impactado en la industria musical española con su peculiar trap, no lo ha hecho de la mejor de las formas. Lejos de estar pegao, o lo que es lo mismo, ser el número uno, Tangana se ha quedado en la cola en modo repeat.

Por Jessica Cobos.

Mi capitan - Un tiro por la salud del imperio

MI CAPITÁN – Un tiro por la salud del imperio (Warner, 2017)

Quan rock s’escriu abans que pop

“Som els últims que quedem quan tanquen els bars” explica l’alma mater del grup, Gonçal Planas, en una entrevista al programa Els Experts d’iCat. Aquests amics que es troben per acabar la nit a Mi Capitán venen de tocar a festes com Love of Lesbian, Standstill, Sidonie, Sanpedro o Egon Soda. Després del seu debut amb Drenad el sena (Warner, 2015) presenten Un tiro por la salud del imperio (Warner, 2017), un àlbum sobri que aposta sense complexos pel rock com a nexe d’unió de les seves cançons. Aquesta essència rockera que podem trobar en aspectes com els riffs distorsionats, fragments instrumentals foscos i psicodèlics, sons de teclat hammond, solos o lletres desenfadades i crítiques, passa pel filtre inevitable del bagatge pop que tenen seus membres i com a resultat en surt un disc amb una gran personalitat musical. Un tiro por la salud del imperio consagra aquest projecte de músics consagrats i ens confirma que es tracta d’alguna cosa més que un divertimento entre amics.

Per Nil Boladeras.

The Horrors - V

THE HORRORS – V (Wolf Tone, 2017)

I, II, III, IV, V

V por ser el número de personas que conforman la banda, o por tratarse de su quinto álbum, o porque la formación del grupo data de 2005, o porque cinco lobitos tenía la loba, o por la letra. Escoge el motivo que quieras, pero V (Wolf Tone, 2017) ha sido el nombre elegido para bautizar al último trabajo de la formación de post punk británico The Horrors. El LP, con portada capaz de helar corazones del artista Erick Ferguson, es una oda a la evolución sonora de los de Southend, así lo ha reconocido Faris Badwan, vocalista y líder de la formación durante una entrevista: “Es el álbum más diverso que hemos hecho, muestra todo el espectro de la banda, diez años de historia”. Al escucharlo no puedes evitar sentirte en un sendero electrónico oscuro en el que quieres perderte y reencontrarte en los ecos que adornan Weighed down, la tranquilidad de Ghost o los acordes de It’s a good life. Una propuesta vanguardista que, sin duda, tiene mucho más para ofrecer que Machine, tema que se utilizó para presentar el disco en sociedad.

Por Carlota Purple.

Ángel Stanich - Antigua y Barbuda

ANGEL STANICH – Antigua y barbuda (Sony / Orgullosa María, 2017)

Once relatos musicales

Las letras de Ángel Stanich deberían ser objeto de un comentario de texto. Todas y cada una de las piezas que conforman su segundo álbum – el primero, Camino ácido, salió en 2014 – son relatos de entre tres y seis minutos en los que texto y música se aúnan para contar historias de lo más diversas con el peculiar estilo de su compositor. Entre ellas está Camaradas: una balada de reminiscencias muy setenteras que narra el encuentro amoroso de dos jóvenes de izquierdas durante la transición. También hay ritmos vigorizantes y roqueros que acompañan los pensamientos de un ciclista en Le tour ‘95. Hay relatos de días épicos y canciones de desamor. Hay sintetizadores que marcan ritmos enérgicos que te sacuden en la suicida Mátame camión. Hay símiles, metáforas, ironía, cinismo y surrealismo. Hay, en definitiva, melodías hechas para bailar casi de forma hipnótica, rabiosa, y otras para sentarse mientras se te encoge el corazón. Más que canciones un álbum cualquiera, las piezas de Antigua y barbuda (Sony / Orgullosa María, 2017) son como capítulos de un libro de relatos cortos de un buen escritor: por mucho que volvamos a ellas nunca dejarán de sorprendernos.

Por Marina Montaner.

Destroyer - Ken

Mención especial

DESTROYER – Ken (Merge Records / Dead Oceans, 2017)

Rebosa significado

Ken (Merge Records / Dead Oceans, 2017) es el último trabajo de Dan Bejar, el cantautor independiente que lidera desde hace casi dos décadas el grupo canadiense Destroyer y que también ha estado y está en otros proyectos como The New Pornographers. Lo que caracteriza la música de Bejar es el significado a menudo crítico de sus letras. Comenzando por el título de esta nueva apuesta producida por Joshua Wells, batería en Destroyer desde 2012 y miembro de Black Mountain.

Merge Records recoge las siguientes declaraciones del artista:

“En algún momento del año pasado, descubrí que el nombre original de The wild ones (canción de los británicos Suede) era Ken. Tuve una epifanía, estaba físicamente impactado por esa información. En un intento de aferrarme a este sentimiento, decidí utilizar el título original de esa canción para mis propios fines. (…) No estaba pensando en Suede al hacer este disco. Estaba pensando en los últimos años de la era Thatcher. Esos fueron los años en que la música llegó a mí como una enfermedad (…). Tal vez The wild ones habla de ese sentimiento, y probablemente eso explica por qué Suede no tenía sentido en Estados Unidos. Creo que Ken también significa ‘saber’”.

Las trece canciones del álbum se mueven entre el shoegazing y la electrónica en una propuesta retro, apacible y evocadora. Lo vemos en piezas como Sky’s grey, In the morning o A light travels down the catwalk. Esta última en especial. Sobre todo la versión acústica, recogida en la edición Deluxe del LP. Encoge, seduce su suavidad, vuelve a encoger. Y dota así de sentido aquello que carece de él.

Strike an empty pose
A pose is always empty
The girl sure loves her roses
The camera lens closes
On bullshit for the night

Por Anna Martín.

Destroyer se encuentra en plena gira, por lo que estará el 25 de noviembre en el Teatro Lara de Madrid (entradas aquí) y el 27 de noviembre en la Sala Bikini de Barcelona (entradas aquí).