Amparanoia – BAM (La Mercè 2017)

BAM / Mercè Música 2017

Mercè Música: La banda sonora de las Fiestas de la Mercè 2017

Texto: Carlota Purple y Paula Pérez
Foto: Aitor Rodero y Víctor Parreño

Las fiestas de la Mercè aterrizan un año más en Barcelona y, además de hacerlo cargadas de los desfiles tradicionales, el mapping en el ayuntamiento o los increíbles castells que se levantan por toda la ciudad, lo hacen con música. El Barcelona Acció Musical, más conocido como el BAM, y Mercè Música, han sido los encargados de poner la banda sonora durante 4 días en las calles de la ciudad condal.

El BAM, con más de veinte años de trayectoria se ha erigido como un festival de referencia de grupos emergentes de electrónica, dance o pop tanto de Cataluña como a nivel internacional. Además, siguiendo la estela de la Mercè que este año ha tenido a Reykjavík como ciudad invitada, así que numerosos grupos islandeses se han citado en los diferentes palcos repartidos por el núcleo urbano para acercar su música a los barceloneses.

La Dame Blanche - BAM (La Mercè 2017) - © Víctor Parreño

La Dame Blanche, Rambla Raval

Viernes 22

 

La plaza del MACBA, normalmente plagada de skaters patinando o descansando en los muros, se mostraba extraña con una marabunta de gente orientada al palco y bajo el cielo rojizo de Barcelona cuando la vocalista británica, Marika Hackman, salía al escenario pasadas las once de la noche. Con un estilo alejado del rock folk de su primera etapa y más cercano al estilo de The Cranberries consiguió seducir a gran parte del público y colorase en las listas de Spotify de más de uno.

Más arriba, en la plaza Joan Coromines, resguardada entre el MACBA y el CCCB, Nilüfer Yanya, también londinense, comenzaba una actuación de lo más íntima en la que sus diferentes temas – como Keep on calling – sonaban vaporosos, casi mágicos. La cantante de 22 años, con una voz increíble y una actitud de lo más cercana, dio un concierto en el que era imposible sentir la distancia que separaba al público del escenario. En contraste con esta intimidad, está el espectáculo ofrecido por Anna Meredith, que salió acompañada de cuatro músicos y un poderío sonoro capaz de despeinar a los que decidieron ver el concierto desde primera fila. Chaquetas brillantes, cello, batería, guitarra, tuba y la percusión de la propia Anna Meredith convirtieron la Plaça del Àngels en un festival de electrónica. “Nice to meet you, thank you for not going home” bromeó la escocesa entre canciones debido a la relativa nocturnidad de su actuación.

Mientras tanto, en la Ramba del Raval, el colectivo de música avanzada Equiknoxx nos transportaba a Jamaica con sus ritmos dancehall, creaciones que se pueden encontrar en la recopilación de su trayectoria: Bird sound power (Norman Records, 2016). Y, aunque se suponía que ellos eran los protagonistas y Shanique Marie solo les acompañaba aportando la voz, lo cierto es que su presencia impactaba tanto que se podría decir que los demás músicos estaban acompañándola a ella. Después llegaron A-WA (‘sí’ en árabe) para seguir animando el cotarro. Tres hermanas israelís que expresaron varias veces su felicidad de estar por primera vez actuando en Barcelona. El heterogéneo público también estaba feliz – algunos lateros estaban on fire cantando a viva voz – de escuchar su música: canciones tradicionales de Oriente Medio fusionadas con la actualidad en forma de bases electrónicas o de R&B. Probablemente sus abuelos, que las introdujeron en la tradición popular de Yemen, nunca pensaron que alguien como Pitbull colaboraría con ellas. Pero así fue

De sangre noble en el mundo de la música, pues es familiar de Jesús ‘Aguaje’ Ramos (director de Buena Vista Social Club), La Dame Blanche conquistó con su voz y su flauta travesera a todo el Raval hasta el punto de convertirse en la favorita de la noche y que muchos de los asistentes pensaran ‘gracias BAM por descubrirme a esta artista que me mola tanto’. Aunque vive en París, Yaite Ramos (La Dame Blanche) exporta su país natal (Cuba) con su música. Un poco de reggae, un poco de cumbia, un poco de dancehall y un discurso urbano en las letras. Una mezcla de diez.

En otro ambiente e incluso más tarde, los barceloneses Brighton 64, uno de los grupos emblema de la movida mod española, comenzaban su concierto en el Moll de Fusta. Una actuación que se dividió en dos partes, una dedicada a presentar su nuevo LP, El tren de la bruja (BCore Disc, 2017) y otra con sus clásicos como Ponte en marcha para mí o La casa de la bomba. Un show que, aunque a nivel sonoro estuvo claramente influenciada por el nuevo estilo más rockero del grupo, mantuvo el nivel de conexión clásico con el público que maduró con ellos.

Oso Leone - BAM (La Mercè 2017)

Oso Leone, Plaça dels Àngels

Sábado 23

 

La plataforma Cabal Musical, un proyecto de innovación social centrado en la inclusión de los más jóvenes a través de la música, también tuvo su momento de atención con Nameless Band, un grupo de tres chicas que salieron al escenario armadas únicamente con dos guitarras, un ukelele y sus voces. Aunque gran parte de la audiencia estaba formada por amigos y familiares de las mozas es imposible negar la calidad sonora de su propuesta y la ilusión ante la oportunidad dada encima del palco de Joan Coromines.

Poco después, Pega Monstro, el grupo de música indie formado por dos hermanas de Lisboa, golpeaba el mismo escenario con incluso menos instrumentos que la formación anterior. A pesar de tratarse una composición de batería y guitarra, el estilo oscilaba entre el rock y el que podría haber tenido una formación de hadas. Calidad vocal a parte, el sonido conseguido fue excesivamente similar entre los diferentes temas del dueto luso.

En un entorno menos familiar, Fumaça Preta, el grupo venezolano/inglés/portugués gestado en un estudio de Ámsterdam comenzaba con su psicodelia funk cerca del gato de Botero, en el palco situado en la Rambla del Raval. “¿Quién quiere ácido?” berreaban mientras los lateros se movían entre el público con Estrella Damm congeladas. El cuarteto intercaló piezas de su disco presentación de nombre homónimo al grupo con temas de su último álbum Impuros fanáticos (Soundway Records, 2016) evocando el sonido y temática del dúo brasileño sesentero, Os Mutantes.

Lejos del centro, en la Platja Bogatell, centenares sino miles de personas esperaban a Manel. La banda catalana se encuentra ya en la recta final de la gira Jo competeixo (Warner Music, 2016), un disco notablemente más electrónico que sus predecesores, y un tour que les ha llevado a actuar durante 18 meses en escenarios nacionales e internacionales. La noche del sábado estaban en el Escenari Mediterràniament en Barcelona ante una multitud que esperaba ansiosa escuchar sus hits. Y sonaron: Al mar! (muy adecuada, pues pisábamos arena de playa), los ya clásicos Boomerang y Benvolgut, Sabotatge… Incluso en los bises vinieron los PAWN Gang para interpretar su alocada versión conjunta de Jo competeixo, después del éxito que tuvieron en el Desconcert organizado por iCat.

De vuelta en la plaza del MACBA, el grupo mallorquín Oso Leone esperaba encima del escenario a que el reloj picara las 23.15 para empezar a tocar. Tranquilos y moldeando el ambiente de la Plaça dels Àngels a su antojo, tocaron mientras en la pantalla que se encontraba detrás de ellos se proyectaba una conversación de WhatsApp entre dos personas. La batería, quizás un poco alta, marcó el ritmo del concierto que se intercalaba con pausas atípicas para reafinar y conseguir la mejor calidad sonora bajo el amparo de la creación de Richard Meier. Decimos atípicas ya que los conciertos del BAM, además de estar marcados por la puntualidad, lo estuvieron por la concisión de los mismos y los altos del grupo ocuparon una pequeña, pero notable parte del tiempo del que dispusieron los isleños.

Rosalía & Raül Refree - BAM (La Mercè 2017) - © Víctor Parreño

Rosalía & Raül Refree, Av. Catedral

Domingo 24

 

Con gafas de sol, una cesta de mimbre llena de caramelos y un mono rojo de peluche colgando del pantalón, el rapero Bejo inauguraba a las 20.30 el palco de Rambla del Raval mientras una insuperable cantidad de jóvenes se apretaba frente al escenario y a los laterales del mismo, haciendo imposible la circulación de los coches por las calzadas que rodean la rambla. Coreados de forma insuperable sus temas de letras vacilonas y facilonas, Poco, El ventilador, Mango o Mucho mientras Bejo botaba encima del escenario lanzando croissants, zumos y hasta un mango de medio kilo. El de canarias además de repartir mucho ‘papeo’, como buen showman hizo saltar y disfrutar al público que reclamaba otra cuando el tiempo de Bejito llegó a cero.

Con muchísima menos afluencia de gente, la cantante británica de R&B, Ray BLK, salía al escenario con voz clara y fuerte. “This song is for all the girls who are here tonight” dedicaba antes de empezar con su tema Baby girlz y de colarse poco a poco en el corazón del público. La londinense se atrevió con una versión de Killing me softly de The Fugees, mientras un globo de Dora la Exploradora se movía en el lateral izquierdo del escenario. Rita, que así se llama verdaderamente la cantante, tuvo un momento de simpatía extrema con su audiencia al preguntarle a una persona de primera fila su nombre y dedicarle su tema My hood. Sin duda, Dani, la persona de primera fila, tiene un nuevo recuerdo del que presumir en reuniones sociales.

De nuevo pisando la arena, recordando los festivales de verano, como el Vida Festival o el Primavera Sound. Estaban allí. Y también aquí, en el BAM, en el Escenari Mediterràniament de Bogatell. Mishima. Su nuevo disco Ara i res (Warner Music, 2017) parece que encaja mucho en los festivales veraniegos, más bien debido a lo elásticos que son los intérpretes que a su sonoridad como tal, pues el álbum en realidad es mucho más tranquilo de lo que acostumbran a ser los directos de la banda. Sea como fuere, un público emocionado, que se sabía todas las canciones, fueran nuevas o antiguas. Y un David Carabén también en su salsa que dio un show mucho más entretenido que los Manel la noche anterior.

Reykjavíkurdætur, el grupo islandés de hip-hop saltaba a las 23.15 un poco pasadas a la palestra del palco situado en la plaza del MACBA. A pesar de la clara barrera lingüística, las de Reikiavik fueron un claro exponente de que en la música no existen barreras. Con unas proyecciones kitsch / vaporwave en la pantalla que se encontraba detrás de ellas y un sonido que no podía evitar sonarnos a Die Antwoord pusieron a bailar a la Plaça dels Àngels al ritmo de Kalla mig hvað? y Hæpið. Reykjavíkurdætur es sin duda uno de los grandes descubrimientos musicales que ha traído la ciudad invitada a las fiestas de la Mercè.

Un ambiente mucho más tranquilo se vivía en la Avinguda Catedral. El escenario transparente dejaba ver la majestuosa Catedral. Precioso. Y aún más preciosa fue la actuación de Rosalía & Raül Ferández ‘Refree’. Nosotros, que ya los hemos visto en directo  defendiendo el debut de la artista flamenca Los Ángeles (Universal, 2017) algunas veces este año, podemos apreciar una evolución en sus interpretaciones. Se notó sobre todo en temas Día 14 de abril o Por mi puerta no lo pasen, mucho más sentidas, más fuertes… Los pelos de todos los presentes – que no eran pocos y aún así no se escuchaba un chío – se erizaban. Las emociones pululaban por el aire. Incluso para Refree, que se animó a hablar: Agradeció la comunión vivida en el concierto, esperando que para nosotros haya sido también una pequeña burbuja de felicidad, refugiados de toda la situación política que estamos viviendo estos días.

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La Casa Azul , Moll de la Fusta – RAC 105

Lunes 25

 

En el último día del BAM los conciertos se realizaron en horas más asequibles para los que trabajan al día siguiente. La Antiga Fàbrica de Estrella Damm, situada en el corazón del Eixample barcelonés, acogía las actuaciones de Allien Tango que decidió presentarse a lo internacional “Hello, we are alien tango and we are from Murcia” o de Malandrómeda, el grupo gallego de rap con bases latinoamericanas del cual se enamora todo aquel que escucha Cada can que lamba o seu carallo (Matapadre, 2016). Todavía no sabemos si tenía vocalista o alfombra, ya que el cantante se pasó una parte reseñable del concierto tirado en el suelo sin importarle los cables que conectaban el micro a los sintetizadores.

Cerca del mar, en Moll de la Fusta, se vivía un mood totalmente distinto. La Casa Azul encandilaba a sus fans dentro de la programación de RAC 105. Los grandes hits de Guille Milkyway y compañía (comenzando por Podría ser peor y acabando por La revolución sexual) hacían sonreír y brincar a los y las incondicionales, incluso a alguna despistada que venía pensando que vería a Mario Vaquerizo (esto es real como el BAM mismo).

A continuación, la galería con el reportaje fotográfico completo de los conciertos del BAM y Mercè Música, por  Víctor Parreño y Aitor Rodero: