Concierto De Bigott En Bikini

Bigott

Bigott: Ironías del desconcierto

Texto: Pepa Fontal
Foto: Víctor Parreño

Los afortunados que llegamos con tiempo a la sala Bikini pudimos ver que lo de la noche del jueves no iba a ser un concierto al uso. Déjeme contarles el porqué…

Todo empieza con el telonero de Bigott. El mismo Borja Laudo, en el centro de la sala, haciendo una performance con reminiscencias de las televisivas clases de aerobic de Leticia Sabater de los años 90.

Ya en el escenario se pone la guitarra -que por algo es el Guitar Bcn– acompañado por Juan García (batería), Clara Carnicer (bajo y voz) y Cristian Barros (teclados y guitarra). Borja, very happy en sus propias palabras que repite una y otra vez entre saltos. Lo que resulta chocante en contraposición al título del disco que presentan: My friends are dead (Francisco Laudo, 2016).

Y chocante resulta también la actitud hierática de los músicos mientras el zaragozano baila moviendo sus posaderas al ritmo de los acordes finales de Echo valium. Pese a estar de espaldas distingue la colonia de un fotógrafo y lo abraza porque “le da green”. Tras la subasta de un collar hawaiano por un euro porque “de momento no necesito dinero” suena Hang, uno de los temas más calmados de Pavement tree (Grabaciones en el mar, 2014) quizás su disco más formal (¿tendrá algo que ver que la portada sea una foto familiar?). En parte, gracias a la producción de Jeremy Jay de quien versiona el tema In this lonely town. También del mismo álbum suena Baby lemonade la canción con la “que estuve a punto de petarlo” aunque tocarla de rodillas no ayuda al sonido de su guitarra. Pero eso no afecta al ánimo general que crece con She’s gone.

Y entre temas propios, promoción de su Instagram y saltitos saca tiempo también para versionar a The Cure seguido de un momento de calma con Coming soon y Way to stars hasta que su necesidad cómica le obliga a dar una clase de respiración abdominal. El desmelene colectivo calienta a la banda y Clara Carnicer interpreta We’re dancing, musicalmente el momento más sobrio e interesante del show. Ya en los bises sacan su vertiente más punk con Hairy moon. Pero un punk con muchas comillas, como si la Familia Telerín versionara a los Sex Pistols. Y tras un momento instrumental la noche se acaba, aunque no quieran.

Así que recapitulemos: una orgía de buen rollismo y exaltación de la amistad amenizada por canciones bailables, algunas dosis de bufonismo y muchos saltos. Si quieren disfrutar de su música escuchen los discos. Eso sí, no se reirán tanto. Quedan avisados.

Concierto de Bigott en Bikini

Borja Laudo, Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

Bigott

Concierto de Bigott en Bikini

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