Concierto De Busted + Bombai En Barcelona

Busted + Bombai

Busted: Vuelta al pasado adolescente

Texto: Anna Martín
Foto: Aitor Rodero

La cola para entrar en la Sala Apolo de Barcelona doblaba la esquina. Faltaba media hora para las ocho, pero algunas personas llevaban esperando en la calle más de tres horas. “¿Qué van a hacer aquí?”, se preguntaba algún curioso que miraba con cierta estupefacción a todos aquellos jóvenes entre 20 a 35 años, ya exaltados antes de entrar. Rocío, de Almería, era un ejemplo de fan incondicional. Como muchos de los presentes, los escuchaba ya de adolescente o justo antes de adentrarse en uno de los períodos más convulsos y alocados de la vida. El 14 de enero de 2005 llegó lo peor: se separaron cuatro años después de nacer. En su época estaban dispuestos a reventar los escenarios. Británicos. Sí, Busted.

Parecía todo perdido. Pocos imaginaron que, 10 años después de disolver la banda, James Bourne, Matt Willis y Charlie Simpson anunciarían su regreso. Y menos aún que, 12 años después del concierto que hicieron en Barcelona, volverían para presentar su nuevo y primer álbum desde su regreso, Night driver (Juno Music, 2016). Más pop, synthpop e incluso indie. Menos rockero, abandonado el estilo punk. Para algunos, un cambio polémico, para quienes sitúan la primera época del grupo como la mejor. Y otros defienden que este nuevo rumbo es una evolución, e incluso algunos creen que este álbum es el mejor de su trayectoria.

Lo que está claro es que han pasado los años para todos. “No es tanto la música sino las letras”, precisó en ese momento una chica. Las letras de uno chicos por aquel entonces en sus early twenties hablaban de escuelas, rebeldía, amor. Canciones en las que perseguían aviones en busca de preciosas azafatas de vuelo. Ahora se percibe la madurez en sus músicas, en lo que dicen. “No tendría sentido que ahora siguieran el estilo de antes, con letras similares. La edad es otra y el estilo también cambia, es normal”, afirmaron varias personas el gran día. Ver en persona la evolución vital y musical de Busted era importante, pero revivir recuerdos era el objetivo principal de la mayoría.

La cuenta atrás: Bombai

Abrieron las puertas y los primeros que consiguieron entrar echaron a correr hacia la sala principal de Apolo. El escenario y la luz color rojo que caracteriza el lugar aumentaban la expectativa de cualquiera. Los privilegiados cogían sitio en primera fila. El ambiente era relajado. Los presentes hablaban entre sí,  pedían una cerveza. Se hacían selfies o compraban la nueva camiseta del grupo en el estante de merchandising. Hasta las 8 y media, cuando el grupo valenciano Bombai, los teloneros de la banda británica, comenzaron su intervención vistiendo sus características camisas hawaianas. Se animó la sala con su música de punto tropical gracias al ukelele y el grupo se preocupó bien de exaltar al público, recordando entre canción y canción lo poco que faltaba para ver a sus ídolos.

De azafatas y aviones a conductores nocturnos, dueños de la carretera

Una hora más tarde, Busted estaba a punto para empezar. La sala estaba más llena, como si algunos más hubieran llegado en ese momento. Se apagaron las luces y los gritos exageradamente descontrolados se adueñaron de la oscuridad. Salieron al escenario. El fenómeno fan era ensordecedor.

Los focos volvieron a iluminar y arrancaron con una de las más roqueras, con el clásico de los aviones. Air Hostess (Busted, 2002, sello discográfico Island Records). Enloquecido, el público saltaba y levantaba pancartas con mensajes como Thank you for everything. Aquellos tres jóvenes con peinados más punk, con ese rubio artificial o con cualquier otro color, habían cambiado totalmente. Y llevaban estilos diferentes. Willis, el bajista, rapado, con un chaleco oscuro y una camisa blanca. Simpson, moreno y el vocalista principal, guitarrista y ese día también con el teclado, más casual, con una chaqueta y la camiseta del grupo. Y el guitarrista, Bourne, también con camiseta, bermudas y su rubio natural de siempre. A pesar de haber cambiado, el ritmo frenético de la canción arrastró a todo el mundo hasta 12 años atrás. O más. Apolo se convirtió en una máquina del tiempo que saltaría de presente a pasado a lo largo del concierto.

Continuaron con los dos nuevos singles. Thinking of you y On what you’re on. Un nuevo rollo. Moderno. Todo el mundo bailaba aquella música que algunos habían criticado. También esos algunos. Entre canción y canción Charlie exclamó con energía: We came back! We came back!. Y las fans respondieron chillando Charlie! Charlie!, un acompañamiento que se redundaría a lo largo del concierto. Todavía con el nuevo álbum, cantaron Night Driver, canción que le da el nombre. Otra onda. Una canción con importante papel del sintetizador. Una pieza con un punto sensual. O quizás es la voz ahora más ronca del cantante principal. El ambiente cambia, todos inmersos en el ambiente, con la vista fija en el escenario.

2005 – 2017 – 3000: La máquina del tiempo

Después llegaron Nerdy y Who’s David, ambas de A present for everyone (Island Records, 2003). Su regreso sí que lo era, un regalo para todos. Invitaban a cantar al público que, conocedor de las letras, coreaba sin problemas canciones de más de una década. Revivían el sueño adolescente y alzaban las manos bien alto en los estribillos, de vuelta al pasado. “¿Podéis bailar? ¿Queréis bailar?”, animó el vocalista aclamado por todas. Y regresaron a su nuevo álbum, al 2017, con I will break your heart. Más rockera, sin desconectar del todo con los principios de los 2000. La luz se desvaneció de nuevo para dar paso – con chillidos – a Meet you there, otro regalo de 2003 junto con Crashed the wedding, más cañera. Una joven subió encima de un amigo y se puso a zarandear su jersey desenfrenadamente. Sleeping with the light on (Busted, 2001), New York  (Night Driver, 2016), 3am  (A present for everyone, 2003), fueron algunas de las imprescindibles antes de llegar a los bises. Pasado, presente rockero y melancólico a la vez, pasado. Y culminaron con Those days are gone. Nueva. Pausada al principio, con un solo melódico y atrayente de Charlie. Pidieron a todo el mundo que se agachara. Y, después, explosión. La canción dio un giro. La gente saltaba tanto que era difícil ver a los tres artistas.

Seguido a un “¡te quiero Barcelona!” vinieron las dos últimas piezas. La reciente Coming home entonada por Matt al principio y acompañada de las voces de los fans. Y, por último, un clásico del primer álbum, que lleva por título el nombre de la banda. De 2001, pero esta vez sobre el futuro. Year 3000. Inspirada en la película Regreso al futuro. Y, paradójicamente, pareció como si el concierto fuera a quedar anclado en el pasado. Con adolescentes cantando una canción simpática mientras movían arriba y abajo los brazos al ritmo de la música. Una desconexión del presente.

Bombai - Apolo

Bombai

Bombai - Apolo

Bombai

Bombai - Apolo

Bombai

Concierto de Busted + Bombai en Barcelona

Busted

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Busted

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Busted

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Busted

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Busted

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Busted