Concierto Burning + Desvariados Barcelona

Burning

Burning: puro rock&roll

Texto: Carlota Purple
Foto: Mario Olmos

Si tienes suerte y logras ser de las primeras personas en entrar en Apolo un día de concierto, la sala te recibirá imponentemente teñida de rojo. Los candelabros que cuelgan sobre la pista de baile, las pequeñas bombillas de los laterales e incluso los puntos de iluminación tras las barras proyectan una tenue luz roja que rompe con tal violencia la negra oscuridad de la sala que obliga a que te preguntes si sigues en Barcelona o si el reloj de ébano dará las 12 y caerás, como lo hizo Próspero.

Sobre el escenario, descansan diferentes instrumentos a la espera de que los despierte. Y cables. Muchos cables enredados. La sala se llena poco a poco y los primeros huecos en ser ocupados son las bancas de madera de los laterales, por ahora la pista se ve demasiado imponente. Aún así se puede ver alguna que otra camiseta negra. Alguna que otra melena canosa. Alguna que otra cerveza esperando a que la besen.

Burning es el plato fuerte de la noche, este es el segundo concierto de su gira Corre conmigo, una gira de 11 conciertos para la que han escogido como acompañante al cuarteto madrileño, Desvariados.

La sala se oscurece y es de noche hasta que los focos del escenario comienzan a proyectar luz amarilla. Acaba de amanecer y cuatro chicos armados con gafas de sol de pasta negra entran en escena, porque el rock&roll es muchísimo más que música. Es actitud. Y encima del escenario acaba de hacerse una declaración de intenciones. Empezamos bien.

Los acordes de Vamos a pelear abren el concierto y los calcetines rojos del cantante se mueven por todo el escenario, nunca hay demasiado espacio para un artista. Siete temas más del primer disco de Desvariados, Café caimán (Autoeditado, 2016), vendrán después e irán ablandando a un público al que la pista de baile ha dejado de imponerle respeto. Gente inteligente, Desayuno fuerte y El hotel de las historias la siguen. Esta es para ti, suena de tal forma que entendemos que todo lo que habíamos escuchado hasta ese momento no era más que un calentamiento, aun les queda mucho dentro.

“Intentamos hacer una canción de amor y nos salió una canción de sexo” explica Adrián, el cantante, sobre el próximo tema, Escúpeme, con el que se entregan definitivamente al público y este se lo devuelve. La cara del niño de pelo rizo con camiseta negra de primera fila se llena de un sentimiento que solo puede explicarse con música.

Camino sólo suena tan fuerte, que puedes sentir resonar las notas en tu interior. Si esto no es rock&roll, no sabemos qué lo es. Mamá me quiere matar  y A mil kilómetros  –la única que no forma parte de Café caimán– son las dos últimas piezas que cierran el concierto, no sin que antes el cantante baje a la pista a mezclarse con su público.

Oscuridad otra vez y unos pipas recolocan el escenario, alguien grita “¡leyendas!” y la sala se divide en aplausos y manos levantadas. Los focos encienden el escenario y el público arde. Lo mejor es que todavía no hay nadie en al frente. El público llama a los Burning por su nombre y un micrófono envuelto con una pañuelo con estampado de leopardo se prepara para lo que le vendrá encima.

Las chicas del drugstore rompen el silencio de Johnny y el público comienza a vibrar, quiere darles amor y llevárselo todo. Bestia azul suena y los zapatos de Carlos comienzan a golpear frenéticamente el suelo marcando el ritmo, imposible no dejarse llevar por ellos. Imposible no perderse en cómo se mueve. Imposible no fijarse en el dedal de cristal que saca de ese bajo algo más de lo que esperamos.

El público aplaude y Jim Dinamita entra en acción, los aplausos se enlazan con vítores. Piedad chicos, piedad, ya nos hemos rendido. Baila mientras puedas y definitivamente, la locura ha tomado la sala, los aplausos comienzan antes de que acabe la canción, los Burning se recrea y alarga la pieza. El rock&roll ha tomado definitivamente el Apolo y Willie Dixon es más que bien recibido.

Cuando empieza a sonar Tú te lo llevas todo, ya no es un concierto, es una masa que corea junta unos temas que tiene más que grabados en la piel. Jack gasolina y Águilas tienen como coristas a toda una sala más que entregada, la tensión que los Burning han ido construyendo poco a poco, se mantiene. La mantienen.

Cuando empieza a sonar la archiconocida Qué hace una chica como tú en un sitio como este, Johnny tiene un público tan entregado que no necesita cantar y paladea muy tranquilamente Mu-jer- fa-tal-siem-pre-con-pro-ble-mas. Bravo.

Rock&roll mama y Todo a cien, no podrían haber sido mejor acogidas por el público que salta entregado y con las palmas abiertas, intentando tocar la música. Con Corre conmigo ya tenemos claro que, pese a la letra de la canción, han venido a darnos lo mejor. Huracán naranja, I’m burning  y Ginebra seca son la prueba de ello.

Para Esto es un atraco cuentan con la presencia de Josele, el vocalista de Los Enemigos. Las voces de Johnny y Josele logran alzarse por encima de las del público. Es el último momento en el que somos capaces de separar las voces de encima y debajo del palco, porque para cuando llegan los bises, la voz de Johnny está tan empastada con la del público que es imposible distinguirlas.

Es tal el nivel de entrega del público, que de haber querido Johnny, no tendría ni que haber cantado Pura sangre y No es extraño, la gente estaba encantada de demostrarle a sus ídolos que llevaban años practicando para este momento. Johnny desaparece un segundo del escenario y vuelve armado con una botella de cava, ha llegado el momento de bañar al público. Nena y Una noche sin ti, dejar y ser dejado, cierran el concierto demostrando que en ningún momento esto ha sido una locura sin sentido y que los chicos de Madrid sabían exactamente qué estaban haciendo.

Y vítores. Y aplausos. Muchos aplausos. Y Mucho tiempo. Porque Burning es viajar a Madrid. Burning es El Pentagrama. El Rock Ola. La vía Láctea. Burning es otro tiempo. Y es este tiempo. Burning es una leyenda que todavía es presente. Burning es puro rock&roll.

Concierto Burning + Desvariados Barcelona

Desvariados

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Desvariados

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