Concierto De Leon Benavente En La Sala Apolo De Barcelona

León Benavente

Leones rugiendo de Apolo a Benavente

Texto: Pepa Fontal
Foto: Sergi Moro

76 kilómetros. La distancia que durante años recorrieron los integrantes del grupo para ensayar. Un buen día el coche se quedó parado en el medio de la nada, León a un lado y Benavente al otro. Ese trayecto es el origen de su nombre: León Benavente. Y esos son -exagerando un poco- los kilómetros de cola para verlos a ellos la Sala Apolo, dentro del festival Guitar BCN 2017.

Con las entradas agotadas dos días antes, el grupo formado por Abraham Boba (voz, farfisa, guitarra, maracas y todo lo que se le ponga por delante. Bailarín), Eduardo Baos (bajo y sintetizador), Luis Rodríguez (guitarra eléctrica) y César Verdú (batería y percusiones) se sube al escenario de la sala principal, llena de modernos de mediana edad* pero emocionados como quinceañeros.

Aporreando el cencerro empieza Tipo D el segundo tema de su último disco, 2 (Marxophone, 2016). “Quiero que esto sea un hit” grita el líder de la formación. Y ya debe serlo, o eso parece por el nivel de coros y brazos en alto del público. Y siguiendo con las canciones de su último largo tocan California, con un Boba ya desenfrenado como director de orquesta dirigiendo al público con la baqueta. Al menos hasta que la lanza al fondo de la sala. Pero parece que no les hace falta para interpretar La Ribera, un tema cuya base que recuerda a Losing my religión, de R.E.M.

Tras Las hienas y El rey Ricardo Abraham Boba se pone a la guitarra para acompañar a Luis Rodríguez e interpretar su otro gran hit: Ánimo valiente, de su disco homónimo de 2013. Y vuelve al instrumento para Todos contra todos, quizás uno de los temas con mayor crítica social – y eso que el nivel está alto – y con un ritmo western más marcado en la batería de Carlos Verdú.

El cantante saluda al público, copa de cava (¿o será champán?) en mano. Una pausa necesaria para recuperar el aliento para Gloria que lo llena todo de esa extraña euforia. Entre saltos, Boba se lanza al público que lo aúpa y lo devuelve para que siga con Celebración – Siempre hacia delante, que interpretó de manera más grave y potente que en el disco.

Se sienta al órgano para La palabra, preguntándose qué significa amor. Pues, por si vosotros también os lo preguntáis aquí tenéis la respuesta. Con Habitación 615 rozan la línea del rap y del final del concierto.

Aunque aún queda un bis, con cambio de look incluido, para agradecer a Daniel Calamar -su backliner- y a Martín Muñiz su trabajo en el proyecto. ¿Y qué mejor reconocimiento que tocar un tema con ellos? Y el elegido es una versión de Caídos los dos de Radio Futura con Calamar a la guitarra y Muñiz en los sintetizadores. Dice Boba que no la saben tocar pero que el momento y lugar lo merecen. Aun así, viéndolos y sobre todo escuchándolos, queda claro que nos ha mentido: Suena muy bien.

Sin embargo “esto no ha terminado”, canta con razón porque después de Aun no ha salido el sol llega la apoteosis con Ser brigada. Y ocurrió así: un pogo improvisado en el público, Boba que se tira a él -otra vez- y, de vuelva al escenario monta el suyo con la el teclado Farfisa, el micro y todo lo que se le pone por delante. Se salva Verdú que remata con un espectacular solo de batería.

Las luces se encienden y el concierto se acaba pero no ha salido el sol. Aunque ya se sabe, qualsevol nit

 

*Entendemos por mediana edad un rango entre los 25 y los ¿65?

Concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona

León Benavente

Concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona

León Benavente

Concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona

León Benavente

Concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona

León Benavente

Concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona

León Benavente

Concierto de León Benavente en la Sala Apolo de Barcelona

León Benavente