Concierto De Cage The Elephant En Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Cage The Elephant: Came on, came on, came on

Text i foto: Paula Pérez

A primera hora de la mañana, cerca del lago, encontraron el cuerpo pálido de Laura Palmer. Estaba frío, incluso más que la temperatura ambiente. El sheriff la examinaba mientras su ayudante se echaba a llorar. Pronto llegaría el agente del F.B.I. Dale Cooper y su señorial abrigo. Así comienza una de las mejores series de televisión del siglo pasado. Pero el sábado 4 de febrero se vivió exactamente lo contrario. Estamos en 2017 y Twin Peaks ahora es sinónimo del rock más garage, así como del garage más rockero. Los integrantes de la banda agitaban el pelo y daban patadas vestidos casi de andar por casa. El batería, Connor Brodner, tenía agujeros en su camiseta amarilla y no rompió los platillos de milagro. Las guitarras resistían toda la caña que le metían sus músicos… Energía y calor; lo contrario al Twin Peaks que hemos visto en aquella televisión de los años 90.

Después de los chicos de Chicago, Illinois,🇺🇸  Estados Unidos, el público sabía qué tocaba. Esperaban pacientes con una transición acompañada de Help me (The Beatles) o Loser (Beck), entre otros. La Sala Apolo estaba casi llena y pronto no cabría ni un moscón, de estos peludos; una mosca pequeña en el techo quizá sí. No me metí en sus cabezas pero seguro que todas coreaban lo mismo: Cage The Elephant! No es para menos. Vienen de Bowling Green, Kentucky,🇺🇸  Estados Unidos; y aquí lo petan. Esta noche el Apolo parece el Palais de Tokyo de París, ya que el concierto coincidía con la mítica semana en la que los franceses tienen vacaciones. Barcelona siempre es guay, pero si aún encima vienen los elefantes estadounidenses, pues plan redondo. ¡Además! Llevaban cinco años sin venir a Europa y esta era la primera vez que pisaban escenarios nacionales. Conclusión: un evidente sold out.

El show dio comienzo. Cage The Elephant ha llegado a la ciudad y no sabes lo bien que me sienta mamá. El público grita y levanta los brazos. No hay muchos ninis musicales: son pocos los que ni cantan ni saltan. Después de los punkis Twin Peaks, Cage The Elephant salieron a escena. Y digo a escena porque son unos showmans, sobre todo Matthew Shultz (voz) y Brad Shultz (guitarra). El cantante se movía tanto que nuestros ojos sacados de contexto parecerían espectadores de un partido de tenis. Y Brad se metió entre el público guitarra en mano a mitad del concierto, por ejemplo.

Desde Copenhague hasta Oporto, también ayer en Madrid. Es la gira de su último y perfecto álbum: Tell me I’m pretty (RCA Records, 2015). Su penúltimo, Melophobia (4u2asky Entertainment, 2013) parecía imposible de superar, pero han demostrado que sí se puede. Empezaron con Cry baby, tema que también da comienzo a Tell me I’m pretty, y acabaron con Teeth, de Melophobia; y entre medias, se escucharon seis canciones de uno y siete de otro, respectivamente. Por ejemplo, Come a little closer, justo antes de los bises. El público enloqueció. Come on, come on, come on. Había fans, auténticos fans. De estos que al día siguiente probablemente estuvieron afónicos. A cada canción, gritaban más. Y eso sin contar el espectáculo que daba la banda. Hacen un directo imposible de pasar desapercibido. Se entregan. Cuando uno se mueve por pasión, se nota.

– La piel de gallina, nena.

Escucho a mi lado mientras empezaba Aberdeen. Y es que también hubo espacio para sus dos primeros discos: Cage The Elephant (4u2asky Entertainment, 2008) y Thank you happy birthday (4u2asky Entertainment, 2011). Cuatro discos tienen en total. De su álbum debut: In one ear, la segunda de la noche; Ain’t no rest, probablemente su canción más popular; y Back against the wall, otra de sus míticas. Del feliz cumpleaños: además de Aberdeen, Right before my eyes y Shake me down, ambas en los bises, intercalándose con Cigarette Daydreams y Teeth. De las últimas, apenas me enteré; estaba muy concentrada en la cámara. Lo normal es que se hagan fotos en las tres primeras canciones; pero ellos, un poco especiales, pusieron como condición que se hiciera en las tres últimas. Lo que sí vi fue a Matthew sin camiseta subido literalmente encima del público. Volvió al escenario, la banda ya estaba desalojando. Parecía que él no se quisiera ir, ya que se desprendieron las últimas notas de la noche de una guitarra que estaba en el suelo. Los dedos de los pies de Matthew fueron los encargados de hacer el riff final. La peña se abrazaba. Cage The Elephant irradiaron tanta energía que inundaban todo el escenario. Y toda la sala. Puede que incluso toda la ciudad. El mundo entero.

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant

Concierto de Cage the elephant en Apolo, Barcelona.

Cage The Elephant