Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux: Noche de paz, noche de jazz

Text: Jessica Cobos
Foto: Dani Álvarez

Estamos todos muy contentos y muy felices. Ya se han encendido las luces de navidad y algunos ya tienen la paga extra. Es un día mágico, cálido, muy navideño. Recuerdo que el año pasado, en Madrid, hubo polémica por la cabalgata protagonizada por tres reinas magas en vez de tres reyes magos y, creo, se les escapó una porque la estoy viendo aquí: Madeleine Peyroux presenta su octavo álbum Secular hymns (Impulse!, 2016) en el 48 Voll-Dam Festival Internacional de Jazz de Barcelona.

Siempre es un placer contemplar el majestuoso Palau de la Música Catalana y más en este tipo de conciertos. Luces muy intensas que se reflejan en las paredes grabadas y tres reyes mágicos que encienden la noche con Getting some fun out of live, el standard de jazz de 1937 para los que, inevitablemente, la comparan con Billie Holiday. Luego, sigue con los himnos de su nuevo álbum y suenan exactamente igual que en el CD y es que el Palau de la Música se puede asemejar como ‘estudio’ a la iglesia de Oxfordshire en la que se grabó el álbum. Todo ello con una voz nítida y un guitarra y contrabajista precisos.

Cuando es navidad hay dos tipos de personas: las que cantan villancicos y las que quieren que pasen rápido todas las fiestas porque les parecen tristes. “Tengo fama de hacer canciones tristes, pero voy a tratar de cambiar esta reputación”, dice Madeleine con un castellano muy simpático. La americana, por muy francés que sea su nombre, también confiesa lo que hemos podido ver a lo largo de su trayectoria: “hago canciones de amor, blues y canciones para beber, muy importantes”. De amor podemos escuchar Got you on my mind o Hello Babe, y de beber la muy obvia If the sea was whiskey, así hasta las diez que componen el CD.

Y sí, esta noche los que ya empiezan a cantar villancicos cantan blues, jazz y gospel. Oh, cómo suenan los coros del guitarra y el contrabajo, al unísono, agudos, armónicos, junto con la nunca desafinada Madeleine. Lo que, igual escucho una canción de amor que una de beber, no noto un tono o sentimiento diferente. Tal vez sea porque es el mismo tipo de amor. Aunque a mí resulta un poco plano, todo en una línea muy bien delineada, sin fallos y con una buena respuesta por parte del público. Pero… sigue siendo todo en la misma línea. Sin embargo, los asistentes están boquiabiertos por la reina maga, por su dulzura, por su sotto voce.

Muy irónica también tira ‘pullitas’ a Trump, cómo no cantándole “Mr Trump is time to hanging out so, goodbyeeeeee“. No es muy patriota la chica, en otro momento también canta Hard times come again no more (Stephen Foster, 1854) que dice ser “an old american song“, pero que “realmente para los americanos lo antiguo solo es mirar 100 años atrás”, bromea.

Cuando los dos músicos la dejan sola nos canta un par de canciones en francés y con cada riff final que hace con la acústica, el señor que tengo detrás va soltando unos “¡oh!, ¡oh!”, realmente orgásmicos, aprobando la culminación de cada tema. Antes de terminar nos brinda otro tema en el previsible homenaje a Leonard Cohen, Bird on a wire al principio y Dance me to the end of love hacia el final. Pero la ultimísima canción de esta noche encendida, de esta ‘noche de paz, noche de jazz’, es una mágica versión de Je vois la vie en rose para que así se nos hagan más cálidas las luces LED que nos esperan fuera.

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux y su banda

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux y su banda

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux

Madeleine Peyroux