White Lies

White Lies

Efímero

Text: Paula Pérez
Foto: Víctor Parreño

No había ni predicadores de Cristo, ni pelirrojas, ni ojos en blanco. O igual sí, pero no serían los mismos que en el videoclip de la canción Take it out on me, del cuarto y último álbum de la banda inglesa White Lies, Friends (BMG, 2016). Tema que da comienzo al disco y con el que empezaron el concierto en la Sala Razzmatazz de Barcelona a mediados de noviembre. Así desencadenaron un gran entusiasmo inicial de los asistentes; aunque ya venían contentos de The Ramona Flowers.

El público gritó y aplaudió extasiado cuando acabó la canción. Éramos pocos esa noche, pero los que estábamos valíamos por tres. Los músicos sonrieron y Harry McVeigh (voz, guitarra) miró hacia arriba como pensando ‘si todo lo que he hecho me ha llevado hasta este preciso instante, lo he hecho realmente bien’. Tenía la expresión de quien da gracias por estar donde quiere estar. White Lies empezó con el single Take it out on me y el concierto acabó con casi toda la sala abrazada a ritmo de Bigger than us. Y en el medio…

Los fans acérrimos gritaban la mítica To lose my life, del álbum homónimo To lose my life (Fiction, 2009), para después disfrutar cada acorde de Hold back your love, del nuevo disco Friends, que ha visto la luz hace apenas un mes. No es motivo suficiente para que los admiradores, los auténticos, se sepan ya todas las canciones al dedillo. Pero es tan efímero. ¿Cuánto dura una frase? ¿Dos segundos? Quizá menos. Es en esos dos segundos donde gritas esa frase que tanto has repetido en tu casa. “Hold back your love”… Chapurreas un poco en el resto de la canción, pero esa frase, oh sí, esa frase no te la quita nadie. En esa frase descargas con ímpetu toda tu ira, todo lo que nunca le has dicho ni le dirás a tu jefa/e, toda tu pasión, todo esos ‘yo valgo para esto y mucho más’ que solo te atreves a decir compartiendo una foto de Mr. Wonderful.

Justo a la mitad del concierto Harry McVeigh cantaba Is my love enough, también del nuevo disco. Ya casi al final, el mejor synth-rock que les caracteriza con Getting Even, de Big TV (Fiction, 2013) o con Death, la última canción antes de los bises. Los que más bailaban y se hacían notar pasaban de los 40, de los 50 en muchos casos. Independientemente de la edad, todos disfrutaron como enanos. White Lies es un grupo que engancha.

La tercera y última canción de los bises fue Bigger than us, del disco Ritual (Fiction, 2011). Parece que al fin escucharon al hombre que no paró de pedirla durante todo el concierto. “Did you feel a need for a change?” El público la cantaba como si fuera un himno. Y así acabamos, abrazados cada uno con sus acompañantes pero en comunión colectiva. Harry, Charles Cave (bajo, coros, letrista) y el buenísimo Jack Jawrence Brown (batería), se fueron después de haber hecho un repaso entero por toda su trayectoria y no solo habiendo tocado las canciones de su nuevo disco, que tampoco nos hubiera importado. Dijeron que les había gustado mucho Barcelona y querían volver. Que el Dios cristiano de Take it out on me te oiga.

White Lies

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Charles Cave (bajo, coros, letrista); White Lies

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Harry McVeigh (guitarra, voz); White Lies

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Jack Jawrence Brown (batería); White Lies

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Charles Cave (bajo, coros, letrista); White Lies

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Harry McVeigh (guitarra, voz); White Lies

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