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La BSO de Sitges 2016

Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya; su banda sonora en siete películas

Text: Mireia Mullor

Clásica, pop, electrónica, ochentera… Todos los géneros musicales tienen cabida en la amplia y siempre interesante programación del Festival de Sitges, que este año ha apostado por una subversiva combinación entre el terror de corte clásico y las propuestas más indies salidas de Sundance.

Desde su 49 edición, os traemos un itinerario, una banda sonora original que, además, aprovecha para recordar algunas de las mejores películas que se han proyectado en la localidad catalana del 7 al 16 de octubre. Las melodías de un festival cuya diversidad se refleja también en su música, desde grandes compositores del momento (que hacen tándem con directores concretos) hasta canciones promocionales de grandes artistas internacionales.

Siete canciones, en siete películas, para definir toda una edición del festival. Challenge accepted.

1. La triunfadora: Swiss Army Man

La flamante ganadora de la 49 edición del Festival de Sitges no podría ser más apta para esta lista, y para cualquier otra que se proponga reunir lo mejor de este año. Además de un montaje electrizante, unas actuaciones de infarto y un potente mensaje de autorrealización personal, resulta que Swiss Army Man (que viene a ser algo como ‘el hombre – navaja multiusos’) da el cante hasta para su banda sonora. En varias ocasiones, los sonidos de sus protagonistas (unos fantásticos y sospechosamente homoeróticos Paul Dano y Daniel Radcliffe) son el pie de entrada a la música, creando una conexión entre el universo interior de la película y lo que se encuentra fuera a través de la sala de post-producción. Es lo que llamaríamos en términos más académicos la unión, casi mágica y sin duda acertada, entre lo diegético y lo extradiegético. Pero palabrotas a parte, la música de Andy Hull y Robert MacDowell no tiene desperdicio.

2. La más lacrimógena: Un monstruo viene a verme  Tear up this town de Keane

Como se podía esperar de alguien como J.A. Bayona, artífice de dos de los mayores éxitos del cine español reciente (El orfanato, Lo imposible), ha vuelto a llenar en masa las salas de nuestro país con la película que cierra su trilogía centrada en las relaciones madre-hijo. En el transcurso de estos tres films, hemos podido ver cómo el director entraba más y mejor en el Hollywood contemporáneo y se apoderaba de las mejores estrellas de su panteón. Y a grandes producciones, grandes grupos que interpretan sus canciones originales. En Un monstruo viene a verme, el aporte musical ha venido de la mano de Keane y el tema Tear up this town, algo así como ‘romper esta ciudad’. El videoclip ya da ganas de llorar… No digamos la película.

3. La más fascinante: Arrival

Posiblemente una de las mejores películas del año la firma el director Dennis Villeneuve, autor de laberintos mentales de la talla de Enemy y Prisioneros, y thrillers tan elegantes como Sicario. En Arrival, el director une de alguna manera estos dos elementos para conformar una de las más interesantes piezas de ciencia ficción que ha visto el cine en este siglo. Basado en un relato de Ted Chiang, el film juega con la concepción del tiempo como algo no lineal, como algo que fluye en su totalidad ante nuestros ojos. La música no podía venir de otro compositor que no fuese Johan Johánsson, colaborador habitual de Villeneuve, que siempre aporta ese toque místico a sus desquiciantes rompecabezas.

4. La más erótica: The Handmaiden

Ignorada por el Jurado Oficial, pero recompensada con el Premio del Público, The Handmaiden es uno de los grandes éxitos de este festival. No sólo por ser una historia contada muy inteligentemente a través de tres perspectivas, ni por estar firmada por uno de los grandes directores orientales del momento, Park Chan-Wook (Oldboy), sino por ser en sí misma un bello y acertado relato sobre las relaciones corruptas entre erotismo y género. En el film, se habla del sexo y se realizan masturbaciones, pero todo está envuelto con un manto de seda de tal sensibilidad que parece imposible pensar que algo de aquello pueda ser obsceno. El director reflexiona sobre la construcción del ideal sexual masculino y femenino, y acaba decantándose por la victoria del segundo. Para más interpretaciones, juzguen ustedes mismos. La música, por su parte, acoge la parte sensible que le corresponde al relato y se posiciona como una brisa imperceptible pero necesaria de la propia cohesión narrativa. El compositor Jo Yeong-Wook la clava.

5. La más perturbadora: The Neon Demon

Vapuleada y admirada a partes iguales, The Neon Demon es la polémica no sólo de este festival, sino de toda la cosecha cinematográfica del año. ¿Pretenciosa o brillante? ¿Un director pedante o un artista de lo conceptual? Lo cierto es que los mismos argumentos servirían tanto para denostarle como para encumbrarle. En esta edición de Sitges, parece haber sido la segunda opción, pues se va con el Premio de la Crítica bajo el brazo y los aplausos de muchísimos espectadores. El último film de Nicolas Winding Refn (NWR para los amigos) es una crítica muy estilizada al mundo de la moda y las pasarelas, donde las mujeres se arrancan la piel (literalmente) para ser las mejores, las más guapas, las más demandadas. Para ser lo que todas las mujeres, según la cultura impuesta, quieren ser: un objeto de admiración por lo que son, y no por lo que hacen. La música, cómo no, se adentra en lo electrónico y artificial. Una BSO metálica que sólo puede sonar bajo unas estridentes luces de neón.

6. La más cuqui: Your name (Kimi no na wa)

No hay Sitges sin anime japonés. Es una parte indispensable, no sólo por la sección Anima’t, especializada en el género, sino por una tradición ancestral que el festival tiene con este tipo de films tan populares. Precisamente, la película que incluimos en esta lista ha resultado la ganadora de la sección animada del festival, y la firma un director que está en boca de todos como ‘el nuevo Miyazaki’. Seamos francos: ni lo es ni, probablemente, lo será. No por un sentimiento purista hacia el director más importante de la animación japonesa, sino porque el estilo de Makoto Shinkai no es ni de lejos comparable al del maestro del Studio Ghibli. El primero -Miyazaki- se mueve entre la naturalidad y las emociones más sutiles y contenidas humanas, mientras que el segundo -Shinkai- juega al efectismo formal y la exaltación emocional, acercándose más, en consecuencia, a las series ‘shojo’. Respetables ambos, pero no comparables. Your name, que ya pudimos ver en la pasada edición del Festival de San Sebastián, es una delicia estética y una aventura rom-com de ritmo y sentido del humor envidiables. La canción Sparkle de la banda de rock japonesa Radwimps es perfecta para la historia.

7. La más ochentera: Dog eat dog

Uno de los grandes nombres de esta edición ha sido el de Paul Schrader, guionista de Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) y director de films como Aflicción o American Gigoló, aunque este último film presentado en Sitges no acabe de convencer del todo. Dog eat dog, a pesar de poseer esa figura magnética y delirante de Nicholas Cage, y sumarla además al desquiciado Willem Dafoe, no acaba de ser coherente consigo misma y se pierde en una narrativa demasiado estancada en su parte intermedia. Esta historia de delincuencia, mafias y violencia, tan cercana a su amigo Scorsese, no es capaz de encontrar el equilibrio entre sus nada convencionales decisiones formales y su desestructurado relato. Una pena, pues la primera escena es uno de los mejores inicios que hemos visto en esta edición. Con todo, nos quedamos como broche final con una canción muy ‘tarantiniana’ (de hecho, aparece en la primera parte de Kill Bill) que ayuda a visualizar a esos desalmados mercenarios y su árido y casposo sentido del humor: Woo-hoo, de Rockateen.