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Stick Figure + Raging Fyah

Leche, miel y reggae

Text: Irene Picallo
Foto: Sergi Moro

El 12 de octubre fue un día que mucha gente en Barcelona recordará por tres motivos: diluvio universal, la celebración (o no…) de la ‘conquista’ de las Américas y la actuación de los jamaicanos Raging Fyah. Yo me centraré en la tercera, que para las dos primeras ya están los telediarios de Antena 3 y TVE. 

¨Yo he descendido para librarlos de la mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y amplia, una tierra que fluye leche y miel.”  (Éxodo 3:7-8).

Cinco chicos crecían entre versos bíblicos en la capital mundial del reggae. Pronto la iglesia de Kingston se les quedó pequeña y comenzaron a leer sobre otras religiones y a aproximarse a la cultura africana. Con el paso de los años, la música se convirtió en la mejor forma de expresar su espiritualidad. Por eso, los cinco chicos de Kingston decidieron formar Raging Fyah, una banda roots rock and reggae, con orígenes de ambos estilos.

A día de hoy, ellos son Kumz, Kumar Bent en la voz principal, Pelé es Delroy Hamilton, el bajista, Courtland White o Gimo en la guitarra, Demar Gayle ‘Denz‘ al teclado y Tony Drumz, Anthony Watson en la batería. Barcelona fue la segunda parada de su gira por Europa para presentar su nuevo álbum Everlasting.

“Todos hemos crecido con la Iglesia, pero eso no nos convierte en gente religiosa. Somos gente muy espiritual”, me explicaba Kumz, antes de comenzar el concierto, a menos de cinco kilómetros de la estatua de Colón. “Nuestro mensaje es optimista”, concluía sobre el tipo de música que hacen. Y añade, “el Rastafarismo nació 70 años atrás. Nadie escuchaba a la gente cuando tenía algo bueno que decir. Especialmente a gente como yo, por el lugar de donde viene”.

Mientras, el resto de los integrantes descansaban en una de las habitaciones de la Avinguda Paral·lel. Faltaba una hora para que diese comienzo el show en la capital catalana. La [2] de Apolo estaba preparada para convertirse en Babilonia.

A las 20:15 se subían sobre el escenario los teloneros, Stick Figure y su perro. Cocoa estaba tumbada plácidamente en primera línea. Era la primera vez que los californianos pisaban ‘España’, como dijo su cantante, Frontman Scott Woodruff, después de que hubiésemos escuchado algunos temas de su álbum Set in Stone. Stick Figure siguen la estela del dub del siglo pasado. Pero su estilo es definido como reggae con sonidos electrónicos.

Escuchamos las melodías sintéticas en algunos de sus temas más conocidos, como Smokin Love“I wanna get high, I wanna get low, come on, I wanna smoke a little spliff with you”.

Una pareja se abrazaba a mi lado. Buenas vibras entre el público. Stick Figure tocaba el bis en una sala que se había estado llenado exponencialmente minutos atrás. Fin del concierto, y comienza a oler a incienso. Seguidamente, aquel chico de Jamaica que dejó de ir a la Iglesia a los 12 años, se ponía ahora ante un micrófono al otro lado del océano. Su look nos adelantaba aquello que estábamos a punto de escuchar: roots rock and reggae. Jeans, chupa de cuero y una camiseta con los colores de la tierra, la imagen de su nuevo álbum.

Raging Fyah sonaba al unísono, ampliando la realidad de los espectadores. Las luces y las rastas eran el espectáculo visual. “Se trata de sentir la música. De eso trata la espiritualidad”, decía una hora atrás un calmado Kumz, que ahora movía los brazos libremente en todas las direcciones y apretaba con fuerza sus párpados. “Barcelona city. Feeling good now”, expresó a su público.

Las bandas jamaicanas de los años 70 han influenciado sus álbumes Jugdement Day (2011), Destiny (2014) y ahora, producida por VP Records, Everlasting (2016). La cultura rastafari y la lectura de literatura africana definen la espiritualidad de los componentes de la banda. El rechazo por el colonialismo se puede apreciar en la estética de todos sus vídeos, más que en la letra de sus canciones. Barriers, publicada en su segundo álbum Destiny, denuncia el uso de las fronteras: “Got to move the barriers, someway, somehow”. Como dice la canción, “tenemos que mover las barreras, de alguna manera de algún modo”. Cuando le pregunto si la inmigración es un tema importante para su trabajo musical, Kumz me responde que Jamaica es un país con gente de todas partes del mundo, algo que ha influenciado su música.

Sobre el escenario, no hay espacio para el odio, solo para las emociones positivas. Después de pedir “Barcelona, I want to see your lighters”, tocaron la mítica No, woman no cry, señal de que no faltaba mucho para que el concierto terminase. El público clamó ‘otra más’ enérgicamente. Parecía que no la iba a haber, pero llegó Brave. Un solo del cantante acompañado del teclado cortó la fluidez del aire, que ahora parecía más pesado con las notas largas de Kumz.

En lo que queda de octubre, a los jamaicanos les toca casi un concierto por día en Francia, Holanda, Alemania y Reino Unido. ¿Tiene el reggae futuro en este mundo? Kumz afirma contundentemente: “Definitivamente, sí. El mundo es reggae“.

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Stick Figure

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Stick Figure

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Raging Fyah

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Raging Fyah

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Raging Fyah

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Raging Fyah

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Raging Fyah

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Raging Fyah