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Entrevista a Murdoc

Murdoc: “El punto de vista es lo que distingue a un buen músico de un gran artista”

Text i fotos: Paula Pérez

47 minutos de conversación dan para mucho. Después de haber estado en diferentes bandas, entre ellas MiNE!, Bernat Sánchez ha sacado un álbum en solitario titulado Deprimix, Placalt, Malin bajo el nombre de Murdoc. Hablamos de su música, de videojuegos, de su vida personal. También, cuando la grabadora ya estaba desconectada, me contó qué era para él un artista: “Buenos músicos, es decir, personas que tocan bien, hay a patadas. Pero normalmente no tienen un punto de vista o una mirada diferente. No tienen un mensaje propio. Por eso no son grandes artistas. Es el enfoque y la perspectiva personal lo que hace que un artista sea un artista. Luego te puede gustar más o menos su manera de ver las cosas, pero que está ahí es innegable.”

El disco ha salido en verano. ¿Cómo está yendo? ¿Qué opiniones te están llegando?

Feedback muy bueno. Como lo hice muy para mí mismo, tenía serias dudas de que le gustase a otro ser humano. Y sí, le ha gustado a mucha gente que ni siquiera me conoce personalmente, así que no tienen porqué decirlo. Que te lo digan los amigos es normal. Pero han salido muchos medios defendiendo el disco; que siendo una cosa totalmente do it yourself, con un sello pequeño y sin medios, está muy bien. Estoy muy contento.

¿Cuánto tiempo pasó desde que acabaste de componer hasta que finalmente salió el disco?

El proceso total fueron más o menos nueve meses. Pero justo desde que acabé hasta que en sí salió, un mes. Compuse escribiendo todos los instrumentos. En el estudio tenía el 90 % de todo clarísimo. Y además como no había nadie más para discutirme nada, fue muy rápido y muy fluido.

Y a la discográfica le gustó de primeras entonces.

Sí, fue una suerte. Porque yo no tenía del todo claro si iba a sacarlo o no, lo hacía como un divertimento personal.

Lo habéis sacado en CD, pero yo lo veo en vinilo. ¿Está planteado para un futuro, quizás?

El tema es ese, los medios. Como no tengo una gran empresa detrás, hay que mirar con lupa todas las inversiones. Si te digo la verdad, ni siquiera tengo tocadiscos (risa tímida). No soy nada fiel al formato físico. A mí que esté en Internet ya me vale.

Curioso. Al principio pensaba que MURDOC era por un personaje de Gorillaz, pero escuché por ahí que un ingeniero de sonido te puso ese apodo.

Sí, y venía del Equipo A. Éramos cuatro en el grupo y a cada uno nos llamaba de una manera. Supongo que a mí me vio el perfil de loco. Hacía muchas bromas, era un tío muy divertido.

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Y el nombre de tu álbum, también vino por otra persona.

Esas palabras no aparecen en el diccionario, pero las he escogido yo. Surgió en un examen de música. Había una pregunta que era “nombra las tres funciones armónicas”, que son tónica, dominante y subdominante. Para mí este niño es un genio, porque él no sabía nada del tema. La primera vez que escuchaba hablar de una función armónica. Entonces decidió probar suerte; hizo gala de una valentía épica y además de una inventiva para mí extraordinaria. Funciones armónicas. Si no sabes absolutamente nada, ¿qué te sugiere? Deprimix. ¿Por qué no? Podría ser. Me gusta porque además trasluce mi personalidad en la música. Yo siempre he sido una persona a caballo entre el mundo académico y el mundo antiacadémico. Yo he estudiado mucho, pero luego siempre intenté olvidarme y hacerme lo mío, tengo mis propios métodos. Por eso me cuadraba mucho poner ese título. Todo va sobre eso: sobre mi aproximación a la música de una forma muy íntima.

No eres Joan Thelorious pero, ¿me podrías explicar la portada? Porque un poco conceptual es…

Le dije que hiciera lo que quisiera. Yo soy muy fan de su trabajo, es de mucha calidad siempre. También es animador y músico, toca conmigo en la banda con la que presento el disco. La portada está hecha a mano con tinta y tampón. Son formas abstractas que me representan a mí tocando el piano. Me gustó al instante. De hecho, toda la parte gráfica del proyecto lo lleva él.

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Lo de la máscara por ejemplo, ¿es un símbolo irónico de que te escondes pero en las letras te dejas ver? O estaba por ahí.

Desde el momento en que decido ponerle al proyecto un nombre que no es el mío, aunque lo haya hecho yo todo, es porque creo que yo toco muchos palos y quiero hacer muchas cosas distintas. Entonces esto es como una personalidad artística, entre comillas lo de arista (sonrisa modesta). Todo habla sobre mí y es muy personal. Pero a la vez no es Bernat Sánchez, es MURDOC. Pensé en cómo iba a percibir un completo desconocido mi proyecto, mi música y mi imagen. Me gustaba la idea del superhéroe. Con la máscara de alguna manera gano el superpoder de explicar lo más vergonzoso o patético de mi vida sin que pase nada. Da igual, no soy yo, es otra persona.

¿Qué historias patéticas?

París Plegatín, por ejemplo. Esto es una vivencia real que tuve muy jovencito. Tampoco me averguenzo, es divertido. Esta canción precisamente no deja a nadie en mal lugar, son cosas que pasan. Es un poco hacer el paperina, el pagafantas. Pero a un nivel legendario. Me fui a París con todas las de la ley (se ríe un poco avergonzado). Lo que pasó es que ella no quiso. En el momento de la verdad, me cortó las alas. Habían sido muchos meses de insinuaciones. Supongo que ella era muy joven también. No le guardo ningún rencor a esta persona, aunque supongo que si ha escuchado la canción muy contenta no debe estar. Pero no digo nombres, ni doy detalles. Lo entiende la gente del círculo.

Me gustaría que me explicases las anécdotas personales que hay detrás de otras canciones. Por ejemplo, Ojos de loca y Pobre chica.

Ojos de loca fue una moderna que me destruyó. (Nos reímos). Yo estaba en un momento vulnerable, supongo. Soy un believer, me blindo con una armadura de cinismo pero en realidad creo en las películas de Disney. Y de repente aparece esta persona que lo vive y lo expresa todo de una forma superintensa. Era todo como una película, pero muy convincente. Eso duró diez días, si llega. De repente se convirtió en otra persona. Por suerte había tenido otra experiencia similar, así que ya me lo vi venir e inmediatamente corté: Le dije que no me interesaba y que se lo hiciera mirar. Porque que a la semana te digan que eres el hombre de su vida, y que empezase a hacer planes… Uno no es de piedra, y yo creía que estas cosas pasaban. Yo no digo que no puedan pasar, pero en este caso no. Al menos esta historia fue corta.

Y lo de Pobre chica habla de una relación que tuve en la que yo me enganché mucho al subidón de ego que me suponía sentirme continuamente admirado por esta chica. En ese momento ella quizá no estaba muy en contacto con la realidad. Yo lo dejaba pasar por egoísmo, porque ya me iba bien. Mareé también la perdiz, no fue guay. No estoy muy orgulloso. Nunca caí en maltrato ni físico ni psicológico, pero no fui legal con ella. Hice muchas cosas feas, y no la dejé porque también me confundía, no sabía cómo definir mis sentimientos. Muy mal jugado. Tengo claro que no lo repetiré jamás. En parte pude cerrar esta etapa porque luego lo reconocí. Me disculpé, intenté reparar mis errores y a día de hoy nos llevamos bien.

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En tus letras, si tuvieras que poner un porcentaje de realidad, ¿cuál sería?

El contenido es 100 % real. He pensado mucho en la forma, pero el fondo era muy fácil, son todo vivencias que tengo muy a mano porque son cosas que están muy en la superficie de mi cerebro.

Pues ahora yo te digo experiencias y tú me dices el primer recuerdo que se te venga a la mente.

Pianista en Eh!

Un amigo mío, Eric Fuentes, me dijo que este grupo estaba buscando teclista. A mí siempre me habían flipado. Y una tarde conocí a Elías, el líder, porque quedamos en mi casa para escuchar los discos y comentarlos. Fue genial. Aunque la verdad es que todos los recuerdos que tengo de Eh! son fantásticos. Con ellos he encontrado libertad absoluta. Es gente que se junta solo por el placer de tocar cosas interesantes, sin ningún tipo de presión o restricción. Ahora estamos grabando nuevo material. De todos los discos de Eh! será el más ambicioso, así que vamos a tardar todavía un poco, pero estará muy bien.

Guitarrista y voz con Joana Serrat.

El concierto que dimos en Maputo, en Mozambique. Esa noche entendí por qué hay tanta gente flipada con África. Nunca hubiera ido a África pagando, pero ahora me gustaría retirarme allí. Hay como un feeling especial, es difícil de explicar, tiene mucho que ver con la gente evidentemente. Hay un sentimiento concreto, que mucha gente comparte, que puede sonar medio absurdo medio ancestral, es como “la llamada de África”.

Y, por supuesto, MiNE!

Son muchos recuerdos, si tuviera que escoger uno seguramente sería la fiesta que dimos después de presentar nuestro primer disco. Hicimos un disco nosotros mismos, que conoce poca gente, pero que para mí sigue siendo el mejor. Se llama Villa Antonieta, está en BandCamp. Hicimos una presentación, que fue absurdo, porque nos dieron media hora para tocar en el Mercat de Música Viva de Vic y aún encima por la tarde. Y nosotros montamos la de Dios ahí, con catorce músicos, cuerdas, vientos… Como si hiciéramos la gira de aniversario. Éramos jóvenes e impetuosos. Luego fuimos a la casa donde hicimos el disco, la Villa Antonieta, con toda la gente que participó y muchísimos amigos. Hicimos una fiesta de toda la noche y al día siguiente. Fue muy grande, de película. Además fue el momento en el que éramos más librepensadores, no nos habíamos encontrado con la dura realidad, creíamos que podíamos hacer lo que quisiéramos y todavía no estábamos limitados por nada.

Seguís haciendo lo que queréis.

Ahora sí, pero con MiNE! nos encontramos con muchas vicisitudes. Era un proyecto que solo tenía sentido si le dedicabas la vida, y nosotros lo hacíamos. Pero ya llevábamos bastantes años y no nos sentíamos con energía para seguir al mismo ritmo. No era un disco de cierre en la concepción, pero en la grabación de La fi del món se notó que la banda ya no podía continuar. Era o replantearse todo o realmente parar. Lo primero era más complicado. Ahora sería más fácil, porque hemos parado un tiempo y podríamos intentar recuperar el espíritu del principio. Pero no hay prisa.

Pero, ¿de dónde venían estos impedimentos?

Se nos comió el mundo de la música. Ya no estábamos haciendo solo lo que queríamos, sino que estábamos en un negocio y había que ser rentables. Y ahí te encuentras con muchos dilemas. Eso va quemando. Con los compañeros siempre hemos tenido muy buen rollo y seguimos siendo amigos, pero no era agradable ver cómo algo que tú quieres tanto está en peligro continuamente. Costaba mucho preservar la esencia de lo que para mí molaba del tema. Llegó un punto en el que el esfuerzo era tan grande que no valía la pena.

Después de todas estas experiencias, ¿cómo surge este camino en solitario y qué te llevas de las personas con las que has trabajado?

Después de MiNE! yo me centré en otro tipo de trabajos, que es lo que me da de comer, que es hacer composiciones para otros. Sobre todo videojuegos, que hoy en día han superado incluso al cine incluso a posibilidades. También estaba con otros músicos como productor, arreglista, intérprete… Estoy muy cómodo con este tipo de curros, es muy cómodo. Te aporta muchas cosas, de todas las personas aprendes algo. Eso tiene para mí mucho valor. Es muy difícil hacer música tú solo. Ese componente humano es parte de la magia. Pero también precisamente por eso quería probar lo contrario y hacer algo completamente solo. Coincidió que estaba en un momento de mucha saturación, pensé en hacer un viaje pero al final con ese dinero decidí grabar un disco. Quería hacer algo sin ningún tipo de presión, solo para mí. Fue muy liberador, muy emocionante. Tengo ganas de hacer el siguiente, ya lo tengo escrito. El problema es la pasta, porque sino haría un disco cada tres meses.

Pero para eso está la discográfica también.

Hoy en día es muy difícil encontrar una discográfica que te lo pague todo. No es rentable. Son un dinosaurio, existen por el amor de la gente que quiere sacar discos, porque realmente no hay negocio ahí.

¿En qué videojuegos se te puede escuchar?

Uno que acaba de salir ahora, y del que estoy particularmente orgulloso, es The Spatials. Es un juego para PC, de estrategia, va sobre gestionar una estación espacial como si fuera una pequeña ciudad. Tiene mucho éxito, sobre todo en Rusia o Japón. Está pensado para gente que juega muchas horas y necesitaban una banda sonora larga y muy ambiental, pero a la vez interesante. Han hecho una edición especial del videojuego que incluye un CD con la banda sonora y se está vendiendo muy bien. Es música electrónica ambiental, con reminiscencias setenteras como Tangerine Dream o Vangelis.

¿Cómo es trabajar para esa industria?

Es un sector donde la gente tiene mucha ilusión, y eso permite hacer cosas muy chulas. Me gusta más este mundo que el de la música. Primero porque hay más posibilidades de ganarse la vida, segundo que notas las ganas de hacer cosas. En el mundo de la música está todo el mundo amargado y hay que jugar a unas cortesías de la época de Luis XV que no molan nada. Y en los videojuegos lo contrario, todo el mundo está abierto y encuentras mucho más respeto hacia tu trabajo. Tienen muy claro que la música es un pilar y que sin eso la experiencia no funciona.

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Volvemos a DeprimixPlacalt, Malin. Tengo entendido que lo escribiste en absoluta soledad, como Mark Everett.

Tenía una serie de premisas con MURDOC. La primera era pasármelo bien. La segunda era hacerlo solo y no hacer caso a nadie. Y la tercera era que el peso estuviera en la letra. Lo voy a seguir haciendo porque me parece flipante el camino de la narración. Partía de textos escritos a lo bruto, y me ponía a componer a partir de ellos. Con lo que me salía a nivel instrumental, iba corrigiendo la letra. Y viceversa, si consideraba que algo no se podía cambiar, me partía la cabeza intentando conseguir una métrica que le fuera bien. No tengo claro que fuera más fácil que hacerlo de la otra manera, pero sí que el peso de la letra se nota mucho más.

¿Qué te da el directo que no te de el disco?

Todos los que nos subimos al escenario, al final es por lo mismo: Tenemos necesidad de atención. Si no necesitas que nadie te diga “oh qué bien que lo haces, guapo, guapo”, pues no te metes a hacer estas cosas. Probablemente sean problemas psicológicos. Después de estar tantos años en el mundo del espectáculo, veo que la gente que está ahí arriba… No está bien (se ríe). Son buenísimas personas en muchos casos, pero tienen serias carencias afectivas o problemas de autoestima. Necesitan afirmarse a través de la reacción inmediata de los demás. O eso o que le pagan muy bien, y por muy mal que lo pase le compensa. Pero no suele pasar, ya que al menos la primera vez que subes a un escenario lo haces de gratis; tienes que tener otras motivaciones.

Los problemas de ego le pasan en mayor o menor medida a todo el mundo, creo yo, estoy pensando por ejemplo en la gente que escribe.

Pero no es lo mismo, el proceso es distinto, no es tan inmediato. La escritura es muy dura, escribir es mucho más complicado que hacer música. Es otro tipo de reconocimiento. Pero el subidón que te da el público en un concierto… Eso es como una droga. Es muy difícil que alguien lo deje voluntariamente.

Ya para acabar: ¿Jordi Hurtado tiene arrugas en persona?

JAJA. No sé, cuando le conocí iba completamente maquillado. Parecía un muñeco. Lo que sí te puedo decir es que era una persona encantadora. Increíblemente educado. Parece lógico viendo el programa, pero detrás de las cámaras nunca se sabe. Él no, Jordi es la educación en persona. Me gusta mucho Saber y Ganar porque me gustan las cosas con buena educación. Como Star Trek La nueva Generación, donde los archienemigos cósmicos se hablaban de usted con una tranquilidad y unas buenas maneras que me encantaba.

Era una broma. Ahora la de verdad: ¿Qué le dirías al Bernat Sánchez de cuando tenía 20 años?

Tranquilo, que al final lo conseguirás. Creo que soy muy afortunado porque siempre tuve muy claro lo que quería hacer, y es lo que estoy haciendo. A nivel espiritual estoy tranquilo conmigo mismo. Yo ya me puedo morir.